Y se nos fue el 2021

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Comentábamos ayer el error de Mini Blackhill y tantos otros charletas de considerar las negociaciones entre la Argentina y el FMI como algo binario, donde las únicas alternativas son el default o la reestructuración de la deuda. En este sentido señalábamos que la gente del Fondo es consciente de la imposibilidad fáctica del país de afrontar los pagos que acaecen en marzo -“no hay guita”- y que el Gobierno viene haciendo hasta lo imposible para cumplir con las cuotas que vencen a entonces, demostrando su buena fe. La gente del Fondo también es consciente de los problemas sociales que aparejaría un ajuste tradicional que saque al país de su actual situación de insolvencia, los condicionantes políticos internos (un gobierno dividido en su convencimiento sobre el acuerdo y una población hostil, que venderían y verían como una victoria lo que sería el mayor default en la historia al organismo) y la necesidad de “tiempo” para ir instrumentando las eventuales reformas. Así, aunque y porque desde el Ejecutivo nos vienen hablando una y otra vez que un acuerdo con el FMI está a la vuelta de la esquina, esto no significa necesariamente que ese “acuerdo” sea la renegociación total de los créditos existentes, sino que queda abierta la puerta a anuncios más modestos, que le den “tiempo” al país para comenzar a poner las cosas -económicas y políticas- “en orden” (si se aprovecha o no, es otra cuestión) y que le eviten a la Entidad tener que asumir “el mayor error de su historia”. ¿Será esto lo que sucederá? No lo sabemos, pero no lo podemos descartar, así que recién a partir de esta incertidumbre (y no la certeza de un acuerdo pleno) es que podemos empezar a imaginarnos escenarios para 2022. Existe cierto consenso que entre lo que se viene, tenemos una aceleración de la devaluación del dólar oficial para ponerlo más en línea con el incremento inflacionario, lo que redundaría en mayores exportaciones, reservas y recaudación, al costo/ riesgo de acelerar el incremento de los precios locales (y eventualmente una caída de la actividad y el consumo). Seguimos el lunes. Tras ganar 1,9% en la primera parte, el S&P Merval dio el acostumbrado giro de las últimas ruedas y cerró 0,6% abajo en 83.500,11 puntos, con un operado en acciones de $2.052 millones, el máximo desde el 3 de este mes, repartidos entre 41 alzas, 4 sociedades sin cambio y 16 en baja. Con el dólar cerrando en baja en u$s208 tras tocar un máximo de $210, los principales ADR sumaron en promedio 0,28% con 8 alzas frente a 13 bajas. ¿Hace falta decirlo?... ¡Muy Feliz Año 2022!

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