En teoría, ésta parece una tarea más fácil que la que le espera a su rival Donald Trump, cuyos incendiarios comentarios -algunos calificados como "racistas" por figuras de su propio partido- amenazan con fragmentar aun más a los republicanos. Sin embargo, el desafío para Clinton es muy concreto y, según los analistas, se concentra en una pregunta: ¿cómo va a comportarse Sanders con respecto a una candidata a la que intentó detener con uñas y dientes?
En ese sentido, ¿optará el senador de Vermont, que se ha autocalificado como un "socialista democrático", por retirarse discretamente? ¿O será capaz de llevar la batalla hasta el final para usar la Convención Demócrata de Filadelfia como plataforma para dejar sembrado su mensaje sobre la necesidad de reformar Wall Street, elevar significativamente el salario mínimo, reducir la inequidad social y bloquear la influencia de las grandes empresas en las campañas?
El político de 74 años juró repetidamente que luchará hasta el final. Después de décadas de relativo aislamiento en el Congreso, esta campaña le dio una tardía pero importante dosis de reconocimiento, algo que, según algunos observadores, se traduce en la implantación, probablemente perdurable, de un sector progresista significativo.
Por lo pronto, Hillary logró, con sus victorias del martes fortalecerse en el momento en que consiguió cruzar la barrera simbólica de 2.383 delegados en la Convención. Sus triunfos en cuatro de los seis estados que votaron, especialmente el gigantesco California y Nueva Jersey, fueron muy celebrados por sus asesores.
El presidente, Barack Obama, que en 2008 recibió el pleno respaldo de Clinton tras el desenlace de las primarias, actuará como gestor de la unidad demócrata hoy, cuando reciba a Sanders en la Casa Blanca.
En ese sentido, el nombre del compañero de fórmula de Clinton dará pistas clave y algunos analistas se apresuraron a citar al propio Sanders como una posibilidad.
De hecho, en su discurso de victoria en Nueva York, Clinton no instó directamente a Sanders a retirarse, pero le tendió una rama de olivo. "Su campaña, su vigoroso debate a favor del aumento de los ingresos, la reducción de la desigualdad y una movilidad en ascenso han hecho mucho bien al partido Demócrata y a Estados Unidos", indicó.
Sanders obtuvo 12 millones de los 27 millones de votos de la elección primaria, y apaciguó la ira entre los jóvenes votantes que fueron clave en las victorias de Obama en 2008 y 2012.
Más allá de la actitud que tome su rival, para ella, la primera mujer en lograr una candidatura presidencial en la historia del país, lo crucial será ganarse el apoyo de los jóvenes y apasionados electores que dieron vida a la campaña de aquel para las presidenciales de 8 de noviembre.
Su mayor obstáculo es la gran cantidad de simpatizantes de Sanders que la ven como calculadora y deshonesta.
"Debilitada por el daño autoinfligido por la polémica de su correo (electrónico personal, que usó para mensajes clasificados) y su incapacidad para generar entusiasmo en amplios grupos demócratas, se vio obligada a dedicar un preciado tiempo, dinero y energía a combatir a Sanders", dijo Larry Sabato, analista político de la Universidad de Virginia.
| Agencias AFP, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero |


Dejá tu comentario