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“Yo creo que hago dramas y después la gente se ríe”
La actriz, dramaturga y directora se prepara para reponer dos de sus obras más celebradas: «Trabajo para lobos» y «Paraná Porá» y para protagonizar la comedia de Azul Lombardía «Doberman».
Entre marzo y abril, la actriz, dramaturga y directora repondrá en «El Extranjero» (Valentín Gómez 3378) dos de sus obras más celebradas: «Trabajo para lobos» (10 de marzo) y «Paraná Porá» (7 de abril).
Bustamante se formó en teatro con Helena Tritek, Ricardo Bartís y Mauricio Kartún; actuó para José María Muscari en «Catch» (con desnudo incluido) y «Feizbuk míticos»; estudió cine en la FUC y es autora de la serie web «Plan V» (2008) una ácida comedia de amores lésbicos que alcanzó 5 millones de visitas en todo el mundo. Integra el elenco de «Tiempos compulsivos» (canal 13), que ya va por sus últimos capítulos, y el 15 de marzo protagonizará junto a Mónica Raiola, en el Ciclo Opera Prima del Centro Cultural Rojas, la comedia de Azul Lombardía «Doberman».
Periodista: ¿El tema central de «Trabajo para lobos» es la eutanasia?
Maruja Bustamante: Trata de una madre adicta a los psicofármacos reúne a sus tres hijos, en su cabaña de San Carlos de Bariloche, para llevar a cabo la última voluntad de su marido, que antes de entrar en coma pidió que se le aplicara eutanasia. En realidad no se habla tanto del tema en sí, sino de la relación que hay entre estos hermanos y esa madre. No se han visto desde hace mucho tiempo y hay recuerdos, rencores, culpas que resolver.
P.: Pero los debe afectar la última voluntad del padre...
M.B.: Los afecta bastante. No sabemos qué le va a pasar al muerto, la cuestión es: ¿qué les pasa a los vivos? Es la pregunta que me hizo mi mamá cuando le hablé de la obra. Los vivos se quedan con el dolor, la culpa. Pensé en una obra muy dramática, pero es más bien esperpéntica porque la gente se ríe mucho. Eso me pasó con todas mis obras. Yo creo que son dramas, pero después todos se ríen. Mi amigo y habitual colaborador artístico Gael Policano Rossi me dice: «Lo que pasa es que a vos te gusta hacer chistes en los momentos peores». Se ve que algo de ese humor negro aparece en mis personajes.
P.: Sus obras reflejan un gran interés por los fenómenos espirituales o que trascienden la realidad.
M.B.: Es algo que heredé de mi familia. Del lado de mi mamá son muy devotos de la Difunta Correa. Me llevaron a conocer el santuario a los 10 años y fue impactante. Y mi papá, por su parte, es devoto de Iemanshá, la diosa del mar en el culto religioso afrobrasileño del candomblé. Con él asistí a algunos rituales quimbanda que de chiquita me daban miedo, pero cuando volví a los 20 empecé a mirarlos con cierta distancia y pude disfrutar de toda esa puesta en escena.
P.: ¿Sacrifican animales como en el culto umbanda?
M.B.: Mi papá no es umbanda sólo es devoto de Iemanshá. Supongo que esto se debe a que nació en Uruguay, donde hubo una mayor influencia africana. De todas maneras me enteré de que en Brasil hay una rama de candomblés que ya no hacen sacrificios con animales. Les agarró la onda new age y ahora sólo hacen ofrendas con verduras.
P.: Dos obras suyas, «Paraná Porá» y «Adela fue a cazar patos», transcurren en el Litoral. ¿Conoce la zona?
M.B.: Yo iba mucho por ahí porque la esposa de mi papá es entrerriana. A los chicos siempre nos asustaban con los duendes de la siesta; después me fui interiorizando sobre las costumbres y la mitología guaraní. Amo el Litoral. Me parece un lugar hermoso y salvaje. En «Paraná Porá» son dos mujeres, una de ellas embarazada, que navegan por el río rodeadas de un ambiente apocalíptico.
P.: ¿»Trabajo de lobos» también tiene que ver con sus viajes?
M.B.: Fue por influencia de mi mamá que vive en Lago Puelo desde hace trece años. Ella es sanjuanina, pero siempre quiso vivir en Chubut y antes estuvo un tiempo en Mar del Plata. Yo siempre le digo: «vos me hacés vivir nuevas vidas, con cada lugar al que te mudás».
P.: Por lo que cuenta, su mundo familiar bordea el realismo mágico.
M.B.: Bueno, mi papá siempre quiso ser astrólogo y viene de una familia muy supersticiosa. El siempre decía cosas muy sorprendentes y las decía en serio. Yo era muy chiquitita, cuando me dijo, un poco jugando y otro poco por sus miedos: «Ahora viene una guerra civil y voy a tener que enseñarte a disparar para que me ayudes a defender a la familia». Creo que fue después del asalto al Cuartel de La Tablada. Después até cabos, en ese momento no entendía. Lo curioso fue que estando ellos ya separados, mi mamá me dijo algo parecido. Su juego era preguntar: «¿Vos por quien levantarías armas en una guerra civil?» Y su respuesta era: «Chubut», que siempre fue su provincia favorita. Después se volvió a casar y como la familia de su marido es de Bariloche empecé a ir mucho para las fiestas. Y este último enero decidimos filmar una película de «Trabajo para lobos», con los mismos actores.
P.: ¿Y a usted qué mundo le resulta más afín el litoraleño o el de la Patagonia?
M.B.: Son más calientes en el Litoral, más caudillos. Por eso me caen tan bien. Aunque a veces me dan un poco de miedo por esa libertad que tienen para decirte cualquier cosa. En cambio, en el sur son más caretas: todo es amabilidad y sonrisas pero por atrás. Son algo difíciles. Mi mamá dice que es porque hace mucho frío y pasan mucho tiempo encerrados en su casa.
Entrevista de Patricia Espinosa


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