29 de junio 2009 - 00:00

“Yo no renuncié, una mafia busca el poder”

 San José - «Yo no renuncié, soy el presidente de Honduras, sigo siendo el presidente», aseveró ayer Manuel Zelaya a diferentes medios en Costa Rica, país al que fue deportado tras ser derrocado del cargo por las Fuerzas Armadas.

Junto al presidente costarricense, Oscar Arias, Zelaya se presentó ante un grupo de periodistas apenas cubierto por una sencilla remera blanca, que ocultaba parcialmente otra con la que aparentemente dormía cuando un comando militar tomó por asalto su residencia.

«Estamos en un momento de prueba para los gobiernos de América. Soy el presidente de Honduras, sólo el pueblo me puede poner o quitar, he sido secuestrado a la fuerza, es una bofetada a la democracia y un retroceso a hace 40 o 50 años, a la doctrina de la seguridad nacional», dijo con firmeza.

Agregó que no sabía dónde estaban su esposa e hijos. «He sido víctima de una extorsión, de un chantaje, con violencia brutal, fui sacado de la casa encapuchado, con exceso de fuerza brutal», espetó.

Zelaya lanzó una dura crítica a las «élites económicas», «una mafia», que buscan tomar el poder en Honduras a «toda costa», pese a que en noviembre próximo habrá elecciones presidenciales. Y acusó a un sector de esas «élites» de querer «corromper» a la sociedad hondureña. «Es totalmente falso», dijo dos veces Zelaya a la cadena de televisión CNN en español, que lo consultó sobre un presunto texto de renuncia que había sido leído minutos antes por el secretario del Congreso hondureño, José Alfredo Saavedra.

«No renuncié. Yo nunca he renunciado ni nunca voy a usar ese mecanismo cuando he sido elegido por el pueblo», subrayó Zelaya y pidió «calma» al pueblo, pero reclamó que «defienda sin violencia sus derechos», e instó a los obreros y sindicatos -que impulsaron la consulta que se votaba ayer (ver aparte)- a dialogar con los «empresarios».

Agencias DPA y ANSA

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