Julián Domínguez ensayó ayer un balance de la tarea legislativa no sólo de este año. En un cóctel que ofreció en la Cámara de Diputados, el presidente del cuerpo dijo que la ley más significativa sancionada desde que asumió como legislador fue la nacionalización de parte de las acciones de Repsol en YPF. Cuando le preguntaron sobre la más importante en la última década dijo que había sino el llamado "desendeudamiento" y la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la represión clandestina de las guerrillas. Esos dos temas no fueron objeto de leyes, sino que fueron medidas del Poder Ejecutivo y del Judicial, respectivamente.
Domínguez dijo además que hay que "aislar a los violentos que desean que tengamos un fin de año privado de alegría", y dijo que los dirigentes "tenemos que tener el oído grande y una vocación permanente de escuchar para resolver los problemas".
"Si los argentinos queremos vivir en paz, cada uno de nosotros, empezando por los que más responsabilidad tenemos, debe contribuir a no amplificar los problemas". Recalcó también que hay que "trabajar para identificar quiénes son y qué intereses persiguen los que promueven este tipo de comportamiento".
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