«Minero, Bolivia», una de las 80 fotografías sin atisbo de artificio que Marcos Zimmermann tomó en distintos viajes por nuestro continente y exhibe ahora como «Desnudos sudamericanos».
Marcos Zimmermann presenta en el Palais de Glace la muestra «Desnudos sudamericanos», alrededor de 80 fotografías de hombres en su hábitat o su trabajo. Las imágenes poseen una estética directa, opuesta a la fotografía del desnudo masculino, generalmente artificial. El modelo está despojado de todo lo externo, son fotografías de gente verdadera y la exhibición de sus cuerpos es desnudar aún más sus verdades.
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A través de su rostro, los fotografiados revelan la tierra donde nacieron, su paisaje, su clima. Las fotos fueron tomadas en viajes realizados en Bolivia, Paraguay, Chile, Uruguay , Brasil, Argentina. Son hombres de miradas profundas y sonrisas francas, seres que trabajan de sol a sol en el campo, pasan la vida en una fábrica armando objetos que no podrán comprar, construyen sus casas con sus propias manos, juegan al fútbol y sueñan con ser Maradonas, luchan por su supervivencia.
Paralelamente, Ediciones Lariviere presentó el libro, bilingüe, con reproducciones de las fotografías, prólogo y epílogo del artista además de textos de 19 autores, entre ellos, Jorge Luis Borges, Miguel Briante, Horacio Quiroga, Néstor Perlongher, Pedro Lemebel, Acarette Du Biscay, Arnoldo Naujourks.
Zimmermann pregunta: ¿Qué significa Sudamérica para nosotros los sudamericanos?, ¿Hay una identidad común a los países que la integran, y , en tal caso, ¿cuáles serían los retratos posibles de esta tierra?. Intenta contestar por medio de estas tomas de hombres despojados de sus ropas, sorprendidos en sus propios mundos, expuestos a la mirada de todos, «privados de todo aquello que los cubre y rodeados de lo poco que los cobija».
Este libro intenta una reflexión sobre esta tierra que alimentó las fantasías y la codicia de la Conquista donde, continúa el autor, se instaló la barbarie, se justificó con la cruz la desigualdad entre la pólvora y el cuerpo desnudo, se aporrearon hombres y se desencadenaron orgías como la del «Paraíso de Mahoma», historia ya contada por Zimmermann en una muestra realizada en 2008 y que inauguró un nuevo género fotográfico: la fotohistorieta del Arte. Este paraíso era Asunción del Paraguay donde entre 1537 y 1543 un grupo de conquistadores, guerreros católicos a quienes les correspondían 70 indias, quedó varado por el sexo.
Una visión cruda donde sensualidad y vida cotidiana se entremezclan en cada imagen. En el epílogo, Zimmermann señala que «todos los hombres aquí fotografiados, son un solo hombre que se repite por millares en Sudamérica. Me habita desde hace años». La mayoría no llegará a verse en este libro ni sabrán que han dejado plasmado para el futuro un pedazo de esta tierra en cada una de sus poses, ni su temor a la cámara ni el esfuerzo por imitar lo que ven a través de revistas o la televisión.
«La fotografía es la única 'lengua' comprendida en el mundo entero y al acercar todas las naciones y culturas enlaza a la familia humana. Refleja con veracidad la vida y los acontecimientos nos permite compartir las esperanzas y angustias de otros, ilustra las condiciones políticas y sociales. Nos transformamos en testigos presenciales de la humanidad y la inhumanidad del género humano». Este pensamiento de Helmut Gernsheim, célebre fotógrafo e historiador de la fotografía, puede aplicarse a este testimonio que deja Zimmermann, artista investigador, viajero incansable, explorador, que apresa con su cámara la esencia de lo que se desarrolla frente a sus ojos.
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