Opiniones

El voto económico y el peronismo del eterno retorno

Los datos económicos en el primer trimestre 2019 no son los mejores. De acuerdo al INDEC a febrero la actividad económica crecía al 0,2 % pero se retraía 4,8 % interanual. La industria cayó 4,3 % en Marzo y 13,4 % interanual con una capacidad instalada del 57,7 %. Si vemos datos sobre la situación del consumo en el mercado interno en masivo la caída es del 12 % en Abril y de 10 % en el acumulado del año de acuerdo a Focus Market-Scanntech. De acuerdo a la CAME las ventas minoristas se retrajeron 13,4 % en Abril con una caída en el acumulado del 12,1 % y 16 meses consecutivos de caída.

Con estos datos el peronismo aliado en Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner apelará al voto económico pero a la inversa. En su gestión en los años electorales se incrementaba la emisión monetaria y el gasto público para inyectar buen pasar momentáneo a los bolsillos de los votantes. El mal momento económico de la gestión Macri será utilizado por el peronismo aludiendo a las reminiscencias del pasado volcadas sobre el sabor dulce de lo mejor de la gestión K y no sobre lo peor de la misma gestión.

La “grieta económica” no es posible si uno analiza objetivamente los datos. Mientras el crecimiento económico del PBI acumulado en 2011-2019 es del 11,7 % en América Latina, 2,7 % en Brasil con 2 ex presidentes presos en Argentina cae 2,2 % de acuerdo al FMI. Es decir, con un gobierno K o con un gobierno M no hubo buenas noticias económicas para los argentinos a pesar que la fórmula K ahora FF (Fernández-Fernández) subsume el marketing K a un nuevo retorno de nuevo orden para mostrar los malos resultados de hoy omitiendo los del pasado reciente.

Los del pasado reciente (gestión K al mando) son que la inversión no crecía, la demanda agregada se sostenía por expansión del consumo vía emisión monetaria, los stocks de carnes y granos caían, las reservas del BCRA estaban al límite, las tarifas de servicios públicos retrasadas y el dólar pisado dentro del cepo. La del presente actual (gestión M al mando) son incrementó del endeudamiento externo para financiar déficit fiscal con mayor gasto público hasta que los mercados dijeron basta, la inversión que nunca llego, la inflación creciente, el PBI per capita en bajo histórico desde 2007 y las reformas estructurales a la espera.

A todo este presente debemos sumarle que el mundo no ayuda a Macri en el actual contexto eleccionario. La guerra EEUU y China le pone freno al crecimiento mundial, al precio de los granos y a nuestras exportaciones. Pusimos expectativas en Brasil con un crecimiento proyectado del 2,7 % y ahora estamos viendo una alicaída mejora de no más de 1,5 % lo cual le demuele las expectativas exportadoras del complejo de manufactura industrial y agropecuaria argentino. El exterior condiciona la volatilidad cambiaria en el mercado local. El dólar único ancla que le queda a la actual gestión para que la inflación no vuelva a crecer justo pre elecciones nacionales.

En este escenario es relevante ver la contradicción de la “teoría del voto económico” hacia la fórmula F-F o la fórmula M-….(aún a la espera del candidato/a a vice). Es interesante leer el ensayo de “Economía y elecciones en Argentina: las dimensiones clásica, posicional y patrimonial de la teoría del voto económico” elaborado por Richard Nadeu (Université de Montréal – Canadá), María Celeste Ratto (Universidad Nacional Río Negro – Argentina), Michael Lewis-Beck (Universidad of Iowa, Estados Unidos), Eric Bélanger (McGill University, Canadá), Francois Génlineau (Université Laval-Canada) y Mathiey Turgeon (Universidade de Brasilia-Brasil).

Así comienza el ensayo“Durante la última década del siglo XX la teoría clásica del voto económico ha recibido considerable apoyo empírico. Los votantes premian al partido de gobierno por los buenos tiempos económicos y lo castigan por los malos…” La teoría completa del voto económico se compone de tres dimensiones: la clásica, la posicional, y la patrimonial. Dentro de la visión clásica la economía se maneja como premio-castigo "la respuesta del electorado a la economía es aquella en la cual los votantes premian al gobierno por las condiciones que son bien recibidas y castigan a los gobiernos por las condiciones que nos les agradan". Desde la dimensión posicional se anclo las políticas públicas del gobierno para regular la economía, la redistribución del ingreso o las políticas de impuestos. De esta manera toman postura en la selección del voto por estos temas. La dimensión patrimonial se fija sobre la distribución de los medios de producción económica. En nuestro país el estudio de Carlos Gervasoni en 1998 sobre "El impacto de las reformas económicas en la coalición electoral justicialista (1989-1995) demostró que a mayor número de posesiones materiales menores probabilidades de votar por el peronismo en 1989, o que el peronismo ha sido el partido más preferido por los "desposeídos".

Si el dilema del “voto económico” se plantea en términos objetivos en los 2 gobiernos el pasado y el presente no obtuvieron buenos resultados en la materia. Donde el pasado a través de F-F intentará poner el hincapié sobre el “endeudamiento”, “ajuste”, “empleo”, “producción” y el presente M-… trabajará sobre “corrupción”, “largo plazo”, “exportaciones”, “cuentas fiscales”, entre otros. El peronismo sobre un pasado gastado intenta mostrar lo mejor que paso durante su gestión pasada omitiendo lo peor. Cambiemos pone la lupa en “lo peor que paso” durante la gestión K sin poder desentenderse que durante la gestión de Macri “lo peor no había pasado”. Si ambos se posicionan en que “lo mejor estará por venir” la frustración de la población puede ser aún mayor. A la economía argentina le quedará pendiente estabilizar la macro (tasa de interés, inflación y tipo de cambio), debatir reformas estructurales (tributaria, previsional y laboral) y hablar de “producción” en proceso de fuerte “ajuste”. No es el marco ideal como para prometer “inversiones”, “empleo”, “crecimiento”, “desarrollo” y “disminución de la pobreza” si lo pendiente no es eje central del debate.

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