El precandidato del Partido Liberal Flávio Bolsonaro cayó en las encuestas, de cara a las próximas elecciones presidenciales en Brasil, tras ser salpicado por un escándalo relacionado a un polémico audio. En la grabación se lo oyó solicitar un pago millonario para un proyecto personal.
Bolsonaro tiene el 41,8% de la expectativa contra el 48,9% del presidente y aspirante a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, en un eventual segundo turno a disputarse el 25 de octubre.
En el sondeo anterior, Bolsonaro aparecía con el 47,8% y Lula, del Partido de los Trabajadores, sumaba el 47,5%. El análisis surgió de la empresa brasileña de investigación de mercados Atlasintel, contratada por la agencia Bloomberg, cuyo margen de error es del 1% y fue realizada entre el 13 y 18 de mayo a 5.032 personas.
Flávio Bolsonaro, senador electo e hijo de Jair Bolsonaro.jpg
El análisis surgió de la empresa brasileña de investigación de mercados Atlasintel, cuyo margen de error es del 1% y fue realizada entre el 13 y 18 de mayo a 5.032 personas.
Para el 64,1% de los consultados, el audio debilitó la situación política de Bolsonaro, mientras para el 15% no afectó y el 13,4% considera que los audios fortalecieron al aspirante a la presidencia.
La encuesta realizó varias simulaciones de primer turno, que ocurrirá el 4 de octubre. En una de ellas, Lula aparece con el 47% contra el 34,3% de Bolsonaro, que perdió 5,4 puntos frente a la medición anterior.
Brasil, partido al medio: encuesta muestra un empate perfecto entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro
A cinco meses de las elecciones presidenciales en Brasil, una encuesta de Datafolha mostró que Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro empatan en intención de voto con un 45% cada uno de cara a una eventual segunda vuelta en octubre. El sondeo reflejó que un 9% optó por voto nulo o en blanco y un 1% no decidió su preferencia. El resultado convierte a Brasil en el escenario electoral más incierto de América Latina en lo que va del año.
El gigante sudamericano llega a la recta final de su campaña sin un candidato que logre sacarse de encima al otro, con una polarización que atraviesa familias, medios y todo el sistema político. Lo que hace apenas seis meses parecía un camino hacia la reelección tranquila de Lula se transformó en una carrera que ninguno de los dos puede cantar ganada.