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2 de agosto 2022 - 00:00

En medio del recambio en el Gabinete, Cristina sumó a Pablo Moyano a su agenda sindical

El camionero fue al Senado junto a Manrique (Smata), Correa (curtidores) y Plaíni (canillitas).

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Acuerdo. Cristina junto Pablo Moyano, Mario Manrique, Omar Plaíni y Walter Correa,

Cristina de Kirchner completó ayer la ronda de contactos con sectores de la CGT con una audiencia que mantuvo con Pablo Moyano junto a otros dirigentes no alineados con los espacios más tradicionales de la central obrera. La audiencia, que se concretó en la oficina de la vicepresidenta en el Senado, se sumó a reuniones previas que mantuvo con Héctor Daer, referente de los “gordos” de los grandes gremios de servicios, y el núcleo de los denominados “independientes” de buen vínculo con todos los oficialismos.

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La charla de ayer se centró en los sindicalistas que encabezaron la semana pasada la marcha callejera al Ministerio de Desarrollo Social durante la conmemoración de la muerte de Eva Perón. Fueron citados por la expresidenta, además de Moyano, el mecánico Mario Manrique, número dos de Smata, y Omar Plaíni (canillitas), referentes del Frente Sindical por el Modelo Nacional (Fresimona), y el curtidor y exdiputado kirchnerista Walter Correa, de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT). Junto a la CTA de los Trabajadores de Hugo Yasky fueron los principales convocantes de la movilización realizada a espaldas del resto de la conducción de la CGT y en momentos en que crecen las dudas en torno de la marcha pautada por esa central para el 17 de agosto.

La conversación mantuvo los parámetros de los encuentros previos de Cristina con gremialistas de otros espacios de CGT: en la oficina de la Cámara alta, sin previo aviso a los medios de comunicación y con reserva de los temas tratados por parte de todos los interlocutores. Apenas se dio a conocer por parte de los dirigentes que se trató de una “charla política y gremial” durante la cual se conversó “sobre la situación que está atravesando el país y la actualidad laboral de los trabajadores”.

Como parte de la misma ronda de contactos, la vice se encontró en los últimos meses con la jefa del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, Laura Richardson, y con el economista neoliberal Carlos Melconian. En todos los caso se dio a entender que formaron parte de un esquema de ampliación de la red de vínculos de la mandataria con sectores en muchos casos históricamente refractarios a su figura, como sucedió con Richardson, Melconian y Daer, de los “gordos”. Con el camionero, la vicepresidenta retomó un lazo inicialmente y durante la campaña electoral de 2019 a través de su padre, Hugo Moyano.

De este modo Cristina ya cubrió dos de los tres casilleros de la jefatura colegiada de la CGT. Restaría Carlos Acuña, el alfil del gastronómico Luis Barrionuevo en el Consejo Directivo de la central, con quien el kirchnerismo mantuvo la peor de las relaciones durante el período 2003-2015. No obstante pareció reabrir una puerta en ese sector el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro cuando dejó fotografiar abrazado al propio Barrionuevo.

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