ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

15 de abril 2026 - 14:13

Licitación de GNL: Naturgy presentó la mejor oferta para el abastecimiento de gas en invierno

Con precios presionados por la guerra en Medio Oriente, el Ejecutivo avanza en la compra de unos 25 barcos de gas para cubrir la demanda

ver más

El país deberá importar alrededor de 25 cargamentos de GNL durante los meses de mayor demanda, lo que implica que cada centavo de diferencia se traduce en millones de dólares de ahorro o costo adicional para el sistema energético.

En medio de un escenario internacional atravesado por la guerra en Medio Oriente y la volatilidad de los precios energéticos, la Argentina avanzó en una decisión clave para atravesar el invierno: la Secretaría de Energía definió que la empresa Naturgy presentó la mejor oferta en la licitación para la compra de Gas Natural Licuado (GNL), con un precio de u$s4,50 por millón de BTU (MMBTU), superando por apenas siete centavos la propuesta de Trafigura, que ofertó u$s4,57.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

La diferencia, si bien marginal en términos unitarios, cobra una dimensión relevante al considerar los volúmenes involucrados. El país deberá importar alrededor de 25 cargamentos de GNL durante los meses de mayor demanda, lo que implica que cada centavo de diferencia se traduce en millones de dólares de ahorro o costo adicional para el sistema energético.

La definición llega en un contexto particularmente sensible. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán alteró de forma significativa los mercados energéticos globales, generando fuertes subas en el precio del petróleo y del gas, así como disrupciones logísticas en rutas clave como el estrecho de Ormuz. Aunque en los últimos días se registró una tregua parcial, la incertidumbre sigue siendo alta y los precios continúan mostrando una marcada volatilidad.

Un invierno con dependencia estructural de importaciones

La necesidad de importar GNL expone una de las principales debilidades estructurales del sistema energético argentino: la falta de infraestructura suficiente para transportar el gas producido localmente hacia los principales centros de consumo.

Si bien el desarrollo de Vaca Muerta permitió incrementar la producción de gas en los últimos años, esa mayor oferta no alcanza a cubrir los picos de demanda invernal. El gasoducto Perito Moreno, ex Néstor Kirchner, una de las obras clave para revertir esta situación, todavía no logra resolver completamente el cuello de botella, especialmente en momentos de alta demanda residencial, industrial y de generación eléctrica.

Por ese motivo, el país sigue dependiendo de importaciones de GNL, que llegan en barcos a las terminales de regasificación de Escobar y Bahía Blanca. Desde allí, el gas es inyectado al sistema para sostener el abastecimiento.

Este esquema implica una alta exposición a los precios internacionales, que en las últimas semanas estuvieron fuertemente influenciados por el conflicto en Medio Oriente. De hecho, el GNL registró subas significativas desde el inicio de las hostilidades, en línea con lo ocurrido con el petróleo y otros commodities energéticos.

Cambio de esquema: el sector privado toma el control

Uno de los aspectos más relevantes de esta licitación es el cambio en el rol del Estado. A diferencia de años anteriores, en esta oportunidad la compra de GNL será realizada por el sector privado, en línea con la estrategia del Gobierno de avanzar en la desregulación del mercado energético.

El nuevo esquema implica que las empresas importadoras asumen el riesgo de adquirir el gas en el mercado internacional y luego comercializarlo en el país. De esta forma, el Estado busca evitar el uso directo de divisas para financiar las compras, trasladando esa responsabilidad al sector privado.

Este cambio marca un giro significativo en la política energética. Históricamente, las importaciones de GNL estuvieron a cargo de empresas estatales, como Enarsa, que negociaban directamente con proveedores internacionales. Ahora, el Gobierno apuesta a un modelo en el que el mercado tenga un rol más protagónico en la asignación de recursos y en la gestión del abastecimiento.

Sin embargo, este esquema también abre interrogantes sobre cómo se trasladarán los costos al sistema local y qué impacto podría tener en las tarifas o en el equilibrio financiero del sector energético.

Precios competitivos en un contexto adverso

El precio de u$s4,50 por MMBTU conseguido en la licitación es considerado competitivo dentro del actual contexto internacional, aunque se ubica por encima de los niveles previos al conflicto en Medio Oriente.

En las semanas posteriores al inicio de la guerra, el mercado global de energía experimentó fuertes subas impulsadas por el temor a interrupciones en el suministro, especialmente por el rol estratégico del estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del comercio mundial de hidrocarburos.

Si bien la reciente tregua generó cierto alivio en los precios, los analistas coinciden en que el mercado seguirá incorporando una prima de riesgo asociada a la posibilidad de nuevas interrupciones. Esto implica que, aun en un escenario de relativa calma, los valores podrían mantenerse en niveles elevados respecto de los históricos.

En ese contexto, cerrar la licitación rápidamente fue una decisión estratégica del Gobierno para asegurar el suministro antes de eventuales nuevas subas.

Un sistema en transición

La licitación de GNL pone en evidencia una doble dinámica en el sistema energético argentino. Por un lado, persiste la necesidad de importar gas para cubrir la demanda en el corto plazo, con los riesgos asociados a la volatilidad internacional. Por otro, se consolida un proceso de transformación que apunta a reducir esa dependencia a mediano y largo plazo.

El desarrollo de infraestructura, la expansión de la producción en Vaca Muerta y los proyectos de exportación de GNL son parte de esa estrategia. Sin embargo, el proceso no es inmediato y requiere inversiones significativas, coordinación público-privada y estabilidad macroeconómica.

Mientras tanto, cada invierno vuelve a poner a prueba la capacidad del sistema para garantizar el abastecimiento en condiciones adversas. En ese escenario, decisiones como la adjudicación a Naturgy buscan minimizar riesgos en el corto plazo, aunque no resuelven las tensiones estructurales de fondo.

La evolución de los precios internacionales, la estabilidad geopolítica y el avance de las obras de infraestructura serán factores clave para determinar si, en los próximos años, la Argentina logra dejar atrás su dependencia del GNL importado o si seguirá expuesta a los vaivenes del mercado global de energía.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Otras noticias