Adán y Eva están de regreso

Espectáculos

Comparten el mismo apodo, «Cun», cuyo origen prefieren no revelar. «Es una historia muy larga», aclara Carlos Perciavalle, «contarla ocuparía unos cinco diarios». A continuación, China Zorrilla explica: «Nos hicimos amigos en Nueva York, en 1964. Cuando yo vine a vivir a Buenos Aires, Carlos ya tenía una espléndida carrera. El ganó mucha plata con sus espectáculos, pero también la ha gastado en cantidad porque es muy generoso y, además... siempre se prende en estas ideas locas que yo tengo a veces».

Una de esas ideas fue llevar a escena, en 1982, «El diario de Adán y Eva» de Mark Twain, adaptada por la actriz para ser leída en escena con el agregado de canciones también escritas por ella y musicalizadas por Federico García Vigil. El regreso del espectáculo esta noche en «El Nacional», inquieta un poco a la actriz: «Esta sala es muy grande, pero creo que con todas estas mesitas y veladores vamos a sentir que estamos en un lugar más íntimo», dice. En cambio, Perciavalle -una de las figuras elegidas para la nueva edición de «Cantando por un sueño»- parece tranquilo y predispuesto a festejar a su amiga: «¿Sabe lo que me dijo China?: 'Tendríamos que entrar como dos viejitos'. 'Como somos ahora', le digo yo. 'No, no, mucho más que ahora. Y entonces, al rato, nos sacamos el disfraz y aparecemos divinos'. Ella es así, con sus ochenta y cinco años tiene un espíritu increíble.

Periodista: ¿Qué es lo que más les atrae de esta obra?

Carlos Perciavalle: Para nosotros hacer esto es una fiesta. Ahora todos nos hemos acostumbrado a la puteada y al desnudo, por eso es todo un desafío hacer este espectáculo, que es muy poético y apuesta a un humor inocente. Creo que el público sigue valorando estas cosas, porque siempre hemos tenido un éxito brutal con «El diario de Adán y Eva».
China Zorrilla: A mí me emociona que alguien haya pensado alguna vez: «donde quiera que estuviera Eva, ahí estaba el paraíso». Es la definición del amor más perfecta que he escuchado en toda en mi vida. Lo increíble es el vuelco que pega el público sobre el final. Cuando yo canto la canción de despedida: «Qué bella y generosa fue la vida que vivimos los dos. Dejamos tantos, tantos descendientes que si en el mundo están fue porque le hice caso a la serpiente, me casé con Adán», ahí entra Carlitos muy serio y dice: «Eva se murió ayer». La gente se queda impactada como si se le hubiese muerto su abuela.

P.: Habrá que ir con pañuelos, entonces.

C.Z.:
Hubo espectadores que lloraban tanto con ese final que tuvimos que agregarle una
canción en tono de broma.

P.: ¿Era para tanto?

C.Z.:
Mire, después de haber hecho reír al público durante toda la obra, uno no puede matar de golpe a Julieta y no pedir perdón. Es como romperles un juguete. Por eso la gente protestaba. Un señor vino a decirnos: « Perdónenme, pero yo vine con mi mujer y con mis hijas y nos reímos como locos, pero ahora terminamos llorando. Hagan algo para consolarnos». Y ahí se me ocurrió agregar esa canción.

P.: Ustedes saben el texto de memoria pero igual hacen la función con el libreto en la mano. ¿A qué se debe esto?

C.P.: A que lo importante es el texto. No hay acciones, sólo en un momento me muevo un poco, cuando Adán es joven y quiere estar solo. A esto se suman las canciones que son muy divertidas.

C.Z.: Para mí, en teatro, lo único que importa es el texto. Uno ve a un tipo recitando Shakespeare en jeans y a la media hora de escucharlo es como si estuviese vestido de época. Esa es la magia del texto. Por eso yo siempre le digo a los ciegos: «Vayan al teatro, que lo que menos importaes lo que ustedes no ven. Escuchen bien y ustedes mismos con su imaginación van a crear el decorado que quieran.

P.: ¿Van a seguir con la obra durante el verano?

C.P.: Pensamos llevarla a alguna salita de Punta del Este o sino a Montevideo. P.: China, ¿es cierto que ésta es su despedida de los escenarios? Cuando hacía «Camino a la Meca» dijo lo mismo...

C.Z.: No sabía qué podía hacer después, pero finalmente me dije: «Yo no quiero despedirme del mundo, ni de Buenos Aires, ni de nadie, sin hacer reír a la gente, que es lo que hago mejor. Yo me considero ante todo una comediante. No me convencía tener que despedirme del teatro con ese drama extraño que transcurría en Sudáfrica. Quiero morirme tranquila oyendo, de noche, el mejor sonido que un actor pueda oír que es la gente riéndose de una ocurrencia, no de una puteada como se estila ahora. Después de 5 años de hacer una obra tan intensa como «Camino a la Meca» también consideré la posibilidad de hacer televisión, que por ahí es una cosa menor, pero cómica.

P.: ¿Ya firmó contrato?

C.Z.:
Todavía no, pero es probable que trabaje en la nueva tira de Miguel Angel Rodríguez, con guión de Marcos Carnevale. Yo empecé a filmar papeles importantes después de los 80 años y con Carnevale tuve ocasión de trabajar en dos películas muy buenas: «Elsa y Fred» y «Tocar el cielo». Me entusiasma hacer una tira diaria con él. Además, pienso en la gente mayor que no puede ir al teatro y que sin salir de su casa disfruta viendo a los actores que conoce de toda la vida y que cada tanto son rescatados por la televisión.

Entrevista de Patricia Espinosa

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