Murió ayer a los 69 años, víctima del cáncer, Edgardo Nieva, el impulsor y protagonista de la película de Leonardo Favio “Gatica el Mono”. En el recuerdo queda su enorme actuación, que deja casi en el olvido al resto de su carrera. Nacido en una pensión de Callao 339, casi Corrientes, honrado buscavidas, actor de poco cartel, su destino empezó a cambiar cuando le hizo caso al padre, un mozo de bar, y le propuso a Zuhair Jury escribir un guión sobre el pugilista José María Gatica. El resultado fue “Gatica el mono”, del hermano de Jury, Leonardo Favio, una obra de gran fuerza y despliegue para la cual Nieva se preparó largamente con el campeón Abel Laudonio, y aceptó incluso hacerse algunas cirugías en el rostro. “Gatica” fue el éxito cinematográfico de 1993, ganó el Goya en España y siete premios Cóndor, entre ellos los de Mejor Actor, Film, Guión y Director (compartido con María Luisa Bemberg por “De eso no se habla”).
Adiós a Edgardo Nieva
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A partir de ahí Nieva desarrolló una carrera teatral de varios títulos valiosos como “Un tranvía llamado deseo”, “Orquesta de señoritas” y “La empresa perdona un momento de locura”, pero no volvió a tener otra oportunidad semejante en el cine, donde solo puede mencionarse un breve desnudo en “La dama regresa”, el thriller político “Ni vivo ni muerto”, “Palermo Hollywood”, de Eduardo Pinto, que lo definió como “el campeón del mundo del trabajo”, “Palabra por palabra”, con Erasmo Olivera, el Gatiquita de la película de Favio, y poco más. En ese poco, “Aníbal, justo una muerte”, documental de boxeo estrenado en enero último. La televisión tampoco le dio mayores papeles, apenas algo de reparto en “Sin condena”, “Sandro de América” y “El lobista”. Lo desperdiciaron.

