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17 de abril 2007 - 00:00

Aerosmith jerarquizó un festival

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Steven Tyler y Joe Perry, líderes de Aerosmith, en el recital en River.
Con la actuación el domingo de «Aerosmith» y «Velvet Revolver» como principales atracciones en el cierre del Quilmes Rock, se logró un total de 200 mil espectadores durante las cuatro jornadas de este festival en River. El broche no pudo ser mejor pues tuvo el regreso al país de la banda que lidera Steven Tyler, cuya última visita había sido en 1993, con dos Vélez repletos, y que bien habría llenado esta vez el estadio River sin festival ni las compañías de «Velvet Revolver» o «Evanescense».

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Pero esas bandas oficiaron como teloneros del grupo que regresó al país para ratificarse como uno de los pocos veteranos del rock que vale la pena seguir escuchando con atención. Igual que los «Rolling Stones», actualizaron su vigencia en un show clásico, potente, profesional, y Tyler como cantante, figura y leyenda, sólo puede compararse con Mick Jagger: ambos encabezan bandas que siguen llenando estadios luego de 30 años, arrastran peleas internas entre los músicos, padecieron enfermedades que llevaron a suspender giras, cayeron en pozos insondables por las drogas y fueron resucitados en clínicas de rehabilitación. Hasta se parecen por la boca enorme que los caracteriza.

«Aerosmith» abrió el show con el clásico «Love in the elevator» y Tyler se mostró como un torbellino incansable capaz de correr por el escenario, cantar, abrirse de piernas, revolear el pie del micrófono que siempre adorna con pañuelos y danzar con su particular estilo. No se advirtió el domingo ni la más mínima secuela de su última operación de por lo delgado y fibroso, del que no parece surgir esa voz inalterable con el paso de los años. Los clásicos gritos de Tyler sonaron como en los discos, salvo contadas excepciones, y luego de la apertura siguieron «Dude Looks Like a Lady» y «Fallin' In Love». El delirio femenino llegó con las baladas «Cryin'» (primer tema donde Tyler se lució con su armónica) y «Crazy», acompañados por los videos que lanzaron a la fama a Alicia Silverstone y a su bella hija Liv Tyler.

Párrafo aparte para la eminencia en guitarra que es Joe Perry. Su arsenal comenzó verdaderamente cuando presentó el blues de los 50 «Baby please don't go» y luego cautivó en un dúo con Tyler. Sentados en la punta del escenario en actitud «unplugged», pero bien enchufados, regalaron luego la maravillosa «Dream on», lo más ovacionado de la noche.

Semajante momento hipnótico fue seguido por los dos mejores temas de la banda: «Janie's Got a Gun» y «Living On The Edge», que incluyó la teatralización de Tyler corriendo desenfrenado, luego exhausto y falto de respiración, para que el sonido de ambulancias generado con guitarras precipitara la «redención» final.

Toda una síntesis de lo que fue su vida real, «Living On The Edge» (viviendo al límite) ya no es un leitmotiv que describa la vida sana que Tyler intenta demostrar. Al menos eso se deduce de sus últimas declaraciones «de vida sana» y de sus consumos en público.

Trascendió que Tyler, cuando comió asado en el Hotel Faena, acompañó la comida con agua mineral mientras eligió jugos de frutas naturales y yogur luego del tratamiento rejuvenecedor. Tal alimentación frugal no se correspondió con una actitud «zen» sobre el escenario. Por fortuna.

C.L.

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