Mañana a las 18, en la Biblioteca Argentina para Ciegos (Lezica 3909), con entrada libre y gratuita, se realizará un concierto lírico original. Su segunda parte está dedicada al compositor italiano Luigi Denza, cuyo destino en la historia de la música es paradójico, casi borgeano.
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Denza, autor de una vasta obra de cámara, sinfónica y lírica, nunca llegó sin embargo a alcanzar la fama que siempre pretendió. Una vez, estando en Nápoles, lo abordó un periodista llamado Pepino Trucco. El joven venía a pedirle un favor: el municipio le había encomendado una composición alusiva a la inauguración del funicular en el Vesubio, del cual él había escrito la letra. Trucco le pidió como favor a Denza que lo musicalizara, cosa a la que el músico accedió en el acto. Tomó su picera y, sobre la mesa del bar donde estaban, improvisó rápidamente una melodía. Así nació «Funiculì, funiculà», una de las más famosas canzonettas italianas de la historia. Nadie, en cambio, recuerda el resto de su obra.
En este recital, los tenores Jorge Giabbanelliy Fernando Traverso, con Alejandro Cattaneo al piano, exhumarán otras piezas del repertorio de Denza (cuyo sequiscentenario se celebró el año pasado). En la primera parte se interpretarán obras de Mascagni, Leoncavallo, Tirindelli, y el ciclo «I poemi del sole» de Francesco Santoliquido. Como rareza, se incluirá una canción de cámara de Osvaldo Pugliese, con texto de Miguel Angel Camino, titulada «¿Por que me llamas?», dedicada a su maestro de piano, Pedro Rubbione, también maestro de Horacio Salgán.
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