18 de noviembre 2005 - 00:00

Amores futuristas en Hong Kong

Amores futuristas en Hong Kong
"2046" prosigue la historia de amor iniciada en «Con ánimo de amar», aquel estupendo film del cineasta de Hong Kong Wong Kar wai, aunque por vías distintas. Hipnótico como su primera parte, lo diferencia en cambio una condición como de borrador de profunda melancolía. Se trata de un drama amoroso que transcurre en un espacio donde se insinúa permanentemente algo muy grande que está a punto de suceder, aunque nunca lo haga.

Más que secuela, es un reflejoparalelo, pesadillesco. A la síntesis y la emotividad de «Con ánimo...», «2046» le opone una construcción barroca, manierista, y emotivamente distante, una oposición que no le es ajena a su propio tema: el recuerdo y el olvido.

Ambientada centralmente en el Hong Kong de fines de los años 60, con saltos al pasado y al futuro remoto, el señor Chow (Tony Leung), que se había distanciado en el film precedente de la única mujer que amó, Su Li Zhen (Maggie Cheung), es ahora un hombre que cambió retraimiento y trasparencia por cinismo y extroversión. La soledad y la inquietud, no obstante, son las mismas.

Contra una única mujer que terminaba, en el desenlace, impulsándolo a un ritual oriental ancestral (en la cima de un monte, musitar un secreto en la hendidura de un árbol, a la que luego hay que tapar con barro), en «2046» las mujeres en su vida son, al menos, cuatro: rostros intercambiables de la única cuya ausencia siente en su cuerpo. Luis Buñuel, en «Ese oscuro objeto del deseo», había empleado dos actrices distintas para el mismo personaje.

Karwai
, aquí, se vale de cuatro para representar un mismo fantasma.

Lulú (Carina Lau), para quien él mismo funciona como espejo de otro hombre; la prostituta Bai (Ziyi Zhang, la luminosa protagonista de «La casa de las dagas voladoras»), que termina enamorándose de él; Wang (Faye Wong), hija mayor del dueño del hotel donde vive, y para quien en un principio Chow sólo representa un mediador en su prohibido romance con un japonés y, finalmente, una apostadora que lo ayuda, y que lleva el mismo nombre que su antigua amante, Su Li Zhen (interpretada por la estrella del cine chino Gong Li).

El film también incorpora imágenes de un futuro no tan remoto, diseñado digitalmente y con mujeres androides (una de ellas es la misma Wang), del que la gente no vuelve; sólo él logra hacerlo, pero para enclaustrarse en la habitación 2046 del ruinoso hotel, la misma de sus antiguos encuentros clandestinos con Su Li. En ese futuro, la gente recupera definitivamente sus recuerdos; ese futuro, por último (con ecos borgianos), no es otra cosa que el pasado.

Marcelo Zapata

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