Argentina reclama al Museo de Arte Contemporáneo de Chile la devolución de ocho obras del fallecido pintor neo-figurativo Ernesto Deira (1928-86), expuestas en el país trasandino hace más de tres décadas, y que su familia creía destruidas por el régimen militar que usurpó el poder en 1973.
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El Director Nacional de Patrimonio y Museos de Argentina, Américo Castilla, dijo a la AFP que "puede conseguirse" la repatriación de las pinturas, que él mismo solicitó por primera vez al director del museo chileno, Francisco Brugnoli, en una carta enviada a mediados de 2005.
Sin embargo, el regreso de las pinturas al país depende ahora de un problema legal porque las obras fueron integradas al patrimonio del Museo de Arte Contemporáneo, donde permanecieron guardadas por más de 30 años, hasta ser localizadas y posteriormente reclamadas por familiares de Deira.
"Se trata de ocho telas, siete de 1,40 por 2 metros aproximadamente, y una más pequeña, en las que Deira muestra sobre fondos negros, cuerpos mutilados y torturados", afirmó Castilla.
"Brugnoli tuvo la mejor disposición (para devolverlas), pero hay reglas formales complejas y no es fácil sacarlas del inventario del museo", agregó Castilla.
El funcionario argentino contó que fue el mismo artista quién llevó las obras a Chile para su exhibición en noviembre de 1971 en el Instituto de Arte Latinoamericano -hoy Museo de Arte Contemporáneo- "seguramente sin declararlas".
"Brugnoli nos pide que probemos que las obras son nuestras y que salieron de Argentina, pero papá llevaba las obras enrolladas dentro de un tubo y así entraba y salía del país con sus telas", contó a la AFP Silvana Deira, hija del pintor fallecido en París en 1986.
La serie de pinturas, inspiradas en la guerra de Vietnam, permanecieron en el vecino país luego de que Deira impidiera su salida hacia Cuba, donde según lo previsto debían ser exhibidas, debido a diferencias con el régimen de Fidel Castro.
Tras el golpe militar que derrocó al gobierno socialista de Salvador Allende en 1973 e instaló en el poder al fallecido dictador Augusto Pinochet, Deira recibió la información equivocada de que las obras habían sido destruidas, y nunca volvió a reclamarlas.
"Papá murió con la absoluta convicción de que habían sido quemadas", dijo Silvana.
Sin embargo, y para sorpresa de sus familiares, las pinturas salieron a la luz durante un viaje que realizó el pintor Luis Felipe Noé a Chile en 2003, mientras se organizaba en Buenos Aires una muestra retrospectiva de la obra de Deira, actualmente montada en el Museo Nacional de Bellas Artes.
"Noé vio las pinturas y descubrió que estaban integradas a la colección del Museo de Arte Contemporáneo", señaló Castillas, quien a pedido de la familia de Deira inició las gestiones para repatriarlas.
Deira conformó a inicios de la década del sesenta junto a Noé, y los artistas Rómulo Macció y Jorge de la Vega el grupo que se presentó por primera vez en 1961 en la exposición "Otra Figuración" en Buenos Aires.
La muestra fue considerada emblemática de una actitud que dominó el arte de aquella década: la de negar tanto la abstracción como las formas tradicionales de representación, con mucho énfasis en la expresión.
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