19 de septiembre 2006 - 00:00

Arjona repite su fórmula ante multitud de mujeres febriles

Como de costumbre, el cantante guatemalteco inició su maratón de shows en elLuna Park ante un público casi excluyente de mujeres de diversas edades a lasque subyuga con letras de contenido sexual, y no mucho más.
Como de costumbre, el cantante guatemalteco inició su maratón de shows en el Luna Park ante un público casi excluyente de mujeres de diversas edades a las que subyuga con letras de contenido sexual, y no mucho más.
«Adentro». Ricardo Arjona (voz, guitarra). Con M. Rijos (guitarra, dir. mus.), F. Acosta (saxos, flauta), R. Cárdenas (bajo, contrabajo), M. Duarte (cello), A. Erosa (guitarra), G. Figueroa (batería), A. Silva (percusión) y V. Patrón (piano). (Luna Park, desde el 15/9.)

Es difícil, por no decir imposible que las más de 200.000 personas que pasarán por el Luna Park para ver y escuchar al guatemalteco Ricardo Arjona, o las muchísimas otras que compran sus discos y que lo verán en Córdoba, lean con espíritu crítico éstas u otras opiniones sobre su ídolo. Es inútil explicarles que sus canciones tienen melodías que no rompen con su molde preestablecido ni con fórmulas ya probados por muchos otros artistas; que las letras están cargadas de golpes bajos, de frases reiteradas, de slogans de tipo publicitario; o que las poesías -de rimas fáciles, sílabas faltantes y asonancias no siempre felices- no resistirían el menor análisis.

Arjona encontró una fórmula que ha generado una fiebre en nuestro país que muy pocos cantantes pueden disfrutar. Escribe y canta lo que su público -integrado en su enorme mayoría de mujeres de diversas edades-, quiere escuchar. Trabaja en dos líneas: la de la conciencia social bienpensante propia de charla de café, y la del amor. Siempre, el lugar común es la constante. Pero es en la línea romántica donde encuentra la mayor atracción de sus fieles, porque su lenguaje es osado, sexual, hasta procaz por momentos. El disco se llama «Adentro» y en los temas abundan palabras como orgasmo, pezón, desnudez, pechos, cama, piel, colchón y otras por el estilo, que se potencian cuando salen de su garganta, metidas en textos que no dejan lugar a dobles lecturas, y expresadas con sonrisas cómplices y gestos «ardientes».

Por lo demás, el show no deja espacios para los cuestionamientos profesionales.

Con una puesta simpática y original que utiliza distintos planos -con escenografía de subterráneo- y una serie de pantallas distribuidas en el escenario, el cantante se acompaña por una banda pop, pequeña y técnicamente impecable, cuyo principal objetivo -cumplido, por cierto- es permitir el lucimiento del cantante.

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