Paul Auster: en "Hombre en la oscuridad" relata, simultáneamente, una pesadillesca historia norteamericana y una especie de novela personal.
Nueva York (La Vanguardia y Especial) - «Era el año de los años, el año de la locura, el año del fuego, de la sangre y de la muerte. Yo acababa de cumplir 21, y estaba tan loco como cualquiera. Había medio millón de soldados norteamericanos en Vietnam, Martin Luther King acababa de ser asesinado, muchas ciudades estaban en llamas a lo largo de Estados Unidos, y el mundo parecía encaminado hacia el derrumbe final.»
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La pesadillesca visión es de Paul Auster, y no se limita únicamente a una mirada apocalíptica. Esta es la base, el espíritu onírico y simbólico a la vez, que da lugar a su futura novela, que en dos meses más se conocerá, en versión española (Anagrama) casi simultáneamente con la original en inglés, «Un hombre en la oscuridad» («Man in the Dark»).
La historia del nuevo libro del autor de «Brooklyn Follies» transcurre en Vermont, escenario recurrente en su obra. Su protagonista, August Brill, ha sufrido un accidente de coche y se está recuperando en casa de su hija. No puede dormir e inventa historias en la oscuridad en una novela que fusiona realidad y ficción y en la que Auster incluye una versión personal de la política norteamericana actual.
En un artículo publicado poco tiempo atrás en «The New York Times», Auster escribió: «Estar loco, para mí, era la respuesta perfectamente sana ante el panorama que me ofrecía el país, el mismo panorama contra al que tenían que hacer frente la mayor parte de los jóvenes en 1968. El día de mi graduación, descubrí que yo también sería llevado a una guerra que odiaba desde las entrañas más íntimas de mi ser, y como yo ya había rechazado de plano la idea de enrolarme en esa guerra, sólo tenía ante mí dos opciones: la prisión o el exilio.»
Auster no crea una ficción a partir de su encrucijada, personal y social, de aquellos tiempos, sino que imagina un mundo distinto, poco feliz, en el que podía haber caído la humanidad a partir de Vietnam, y establece paralelismos con el conflicto iraquí.
El poder de la imaginación, la guerra de Irak, los vínculos familiares o la pérdida son otros de los temas que aparecen en su nueva novela. En una de las historias que imagina August Brill aparece Owen Brick, un joven mago que ha adoptado el nombre artístico del Gran Zavello. No sabe dónde está ni cómo ha llegado hasta allí, pero oye el ruido de una batalla.
Estados Unidos está inmersa en una oscura guerra civil. Los atentados del 11 de septiembre no han tenido lugar, y tampoco la guerra de Irak. Y el joven mago descubre que los Estados Unidos combaten, desde hace tiempo, pero contra ellos mismos. Brick no entiende nada, pero sabe que su misión es asesinar a un tal Blake, o Block, o Black, un hombre que no puede dormir, y que, como un dios, inventa en la noche esa guerra que no acabará nunca si él no muere.
«Yo nunca fui una persona violenta», continuó en aquel artículo. «Recordando ahora aquellos días, me veo como un joven tímido, intelectual, luchando con la idea de convertirme en escritor, inmerso en mis cursos de literatura y filosofía en la Universidad de Columbia. Yo participé en manifestaciones contra la guerra, pero nunca fui miembro activo de ninguna organización política universitaria. Yo sólo quería leer mis libros, escribir mis poemas, y beber con mis amigos en los bares del West End. Pero la historia no nos lo permitía.»
Y sigue: «Me cuesta hoy, a mis 61 años, establecer comparaciones con el presente, y por lo tanto me resulta difícil escribir la palabra Irak, pero mi forma de sentir no ha cambiado demasiado desde aquel año de sangre y fuego, y todavía me siento a solas con una lapicera en este cuarto, y me doy cuenta de que sigo estando loco, quizá más loco que antes.»
En un juego que remite a Giordano Bruno, el autor ha manifestado que en «Un hombre en la oscuridad» se despliegan dos novelas. En una, el protagonista es Owen Brick y el escenario unos fantasmales Estados Unidos, y en la otra se despliega una «novela familiar» del narrador, donde August Brill cuenta y se cuenta su propia vida, y descubre dilemas, amores, secretos y traiciones.
Auster nació en 1947 en Nueva Jersey. Tras un breve período como marino en un petrolero, vivió tres años en Francia, donde trabajó como traductor literario y cuidador de una finca; desde 1974 reside en Nueva York. Entre sus obras más famosas se cuentan «La trilogía de Nueva York» («Ciudad de cristal», «Fantasmas» y «La habitación cerrada»), «El país de las últimas cosas», «La invención de la soledad», «El Palacio de la Luna», «La música del azar», «Leviatán», «El cuaderno rojo», «Mr. Vértigo», «Brooklyn Follies» y «Viajes por el Scriptorium», entre otros títulos. En 2006 ganó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
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