El regreso de Marcelo Tinelli con «Bailando por un sueño» logró 33.8 puntos, el rating más alto de un regreso, beneficiado además por la noche más fría del año. Su marca del lunes fue la máxima en lo que va del año, pues superó a los partidos de Boca por la Copa Libertadores, que hasta ahora ostentaban el record de 2008. Con más de 3 millones de televidentes cada noche, Tinelli es uno de los hombres más influyentes de la Argentina (el año pasado las encuestas lo daban como el único que podía ganarle a Cristina de Kirchner). Así es la Argentina: sus opiniones influyen y, conciente de ello, discurre sobre temas de actualidad, que no elige al azar.
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El lunes a la tarde declaraba Tinelli, antes del debut, que estaba a favor de la modificación de la Ley de Radiodifusión, señalaba que no tenía en sus planes vender Radio Del Plata y repetía que concretaría algún día el sueño del canal propio. Eso sí, lo intentaría una vez retirado de la pantalla y sin amagar despedidas inconducentes. Directa alusión a Mario Pergolini, quien una vez se despidió en un teatro de «CQC», luego volvió y este año anunció que se retiraría de la conducción. En «Bailando por un sueño» Tinelli siguió la línea editorial de «Canal 13» y «TN» de los últimos días: le pegó a D'Elía por amigo del Gobierno pero no al Gobierno. «A ver si me mandan a D'Elía, mejor me porto bien». Más adelante dijo que lo acusarían de golpes bajos porque «este país da para todo, se dice cualquier cosa».
En cuanto a los participantes, se destaca el condimento internacional con la Cicciolina o Gabriela Bo, entre otros, pero el lunes pasaron una hermosa pero dura para el baile Dolores Barreiro y el golpe bajo en cuestión llegó con el hombre español y ciego llamado Serafín Zubiri. El concursante se burló de su ceguera, le prestó a Tinelli su perro guía y el conductor fingió dormir con el perro. La performance de Zubiri fue mala pero se descuenta que llegará hasta las rondas finales porque presenta condiciones imprescindibles para cualquier programa de TV: humor, sensacionalismo y golpe bajo. Serán 32 parejas con lo que este concurso seguirá hasta casi fin de año, pues se elimina una pareja por semana.
Casi como un velatorio en vivo, volvió ayer «Mañanas informales» y dejó la sensación de que todos pedían disculpas al televidente por estar animando un programa sin Jorge Guinzburg. Ernestina Pais solicitó al público que enviara mails «para levantarnos el ánimo y apoyarnos, porque esto es muy difícil sin Jorge» y reiteraban videos con las mejores escenas de Guinzburg durante los años pasados. Claro que hubo momentos de buen humor, como cuando Pais recibió y entrevistó a Diego Maradona. Sin duda, tuvo un momento más feliz que cuando días atrás, en la presentación del Premio Planeta, le dijo al consagrado autor chileno Jorge Edwards: «¿Qué siente, a esta edad, publicar su primer libro?». De Maradona, en cambio, conocía mejor su biografía. El reemplazante de Guinzburg, Ronnie Arias, también pareció pedir perdón por venir a ocupar ese lugar mientras en «TN» repitieron durante todo el día, además de «Bailando por un sueño», imágenes de «Mañanas informales» y el título «Tributo al genio».
El mal magazine de la «Televisión pública» que conducen Mex Urtizberea, Carla Czudnowsky y Fanny Mandelbaum, con temas tan vulgares como el ranking de bloopers de Internet o entrevistas a famosos, abordará hoy un tema sensible: el Observatorio de los Medios. Participará además Jorge Halperin y habrá que ver cuán ecuánimes resultan a la hora de evaluar de manera crítica una iniciativa del Gobierno. El análisis será parte de un programa que tendrá la entrevista a Katja Alemann y más tarde el debate sobre OVNIS con el investigador Dante Franch.
El domingo a la medianoche pasó por la TV un Iván de Pineda eufórico, con la camisa abierta y exaltado junto a Eber Ludueña. Participaba Matías Almeyda, ex volante central de River y la Selección Nacional. La broma era probar la resistencia mental del supuesto jugador Ludueña. Entonces Almeyda sacaba de una cocina fideos con tuco y se los hacía oler; luego milanesas a la napolitana, luego un postre helado. De Pineda busca insertarse en algo que no sea el modelaje pero sin suerte. Todavía no se comprende para qué repiten su «Habitación 414» en «América», que fue un fiasco, mientras este programa con Ludueña parece un video casero.
Van en la línea de Mariana Arias, que entrevista personajes en «América 24», Gastón Pauls, que explica la realidad argentina y su historia; Soledad Solaro, que anima programas periodísticos; Patricia Sarán su programa multitema; Carolina Peleritti, que se considera actriz, y Rocío Guirao Díaz con el proyecto de conducir el programa infantil «La ola verde», si prospera la producción de Flavia Palmiero. A Arias le preguntaron sobre qué entrevistas son difíciles y respondió: «Los artistas plásticos, porque están como en otra dimensión; los amigos como Subiela, porque sé qué no les gustaría que les pregunte; Fito Paez, porque lo admiraba de chica, Pérez Reverte, aunque me preparé mucho».
Bien el resumen de la jornada futbolística en «TN» los domingos a la noche, aunque Sergio Gendler lo arruina. Es un buen programa porque en media hora, sin interrupción, se emiten todos los goles. Sigue la línea Sergio Lapegüe, que se finge amigote del televidente, con comentarios del tipo «Mi papá es de tal club», «Llovía en la cancha, me dijo mi hermano que se mojó hasta los huesos», «¡Qué botón el juez de línea!; después dice Gonzalo Bonadeo que no llame 'botón' a un árbitro o juez de línea; ¿Por qué no le voy a llamar 'botón' si es un ' botón'?», «Cinco triunfos al hilo lleva San Lorenzo», «¡ Banfield!, ¿nunca fueron a bailar al Club Banfield?; ¡si habré ido!». ¿Le interesa eso a la gente?
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