ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

2 de mayo 2006 - 00:00

Avello: abstracciones humanistas

ver más
El manejo de la luz es una de las mayores virtudes de Avello, que contrapone sin deslices la paleta del arco iris a los grises más nocturnos y sombríos.
Los límites entre el arte y la vida se confunden en la muestra «In situ» de Sergio Avello. A principios de abril el artista llegó a la galería Dabah Torrejón con unas pocas obras, y desde entonces trabaja «in situ» en una exposición todavía inconclusa.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Por cuestiones debidas al azar y, más precisamente a la natural orfandad de gran parte de los artistas argentinos que a cualquier afán experimental, la blanca y bella sala de la galería devino en improvisado taller, en espacio protector capaz de albergar los gestos inspirados de Avello. De este modo, el vernissage nunca existió, y el momento álgido de la muestra tendrá lugar el día de su cierre.

Avello cuenta que le resulta placentero escuchar la opinión del público mientras trabaja sin urgencias, y agrega: «Los artistas llegamos a las inauguraciones extenuados, sin tiempo para pasar por la peluquería». El espectador, obligado a conformarse con lo que hay y a imaginar lo que vendrá, adquiere así un inusitado protagonismo. Y hay una bandera argentina realizada con tubos de neón que domina la muestra y atrae la mirada de la gente que pasa por la calle. Pero lejos de expresar exaltación patriótica, las luces de la bandera que balbucean y se encienden con dificultad hasta llegar a la incandescencia, resultan desconcertantes.

El dibujo de las bandas blancas y celestes se ve alterado en medio de los estertores, hasta que finalmente las luces se apagan, como si la energía que alimenta el complejo mecanismo que las puso en marcha se hubiera agotado. Frente a los avatares del símbolo de la patria (pues la bandera vuelve a encenderse y continúa a los tropezones), Avello fue colgando una a una sus dulces abstracciones, las nuevas y viejas pinturas pertenecientes a esa familia de formas y colores que lo acompaña en la vida.

Toda la muestra habla de la intimidad del artista, desde la galería «tomada» como lugar de contención, hasta el temor a la desintegración que genera el símbolo patrio cuando amenaza con claudicar, pasando, claro, por las irónicas reelaboraciones del arte de Polesello o Sol Lewitt y de una mesa de operaciones, montada al mejor estilo de ese gran trabajador que fue Víctor Grippo.

Entretanto, otras banderas - una suerte de leit motiv en la obra-, van y vuelven de la galeríacon otras connotaciones simbólicas. Se trata de «La peste rosa» y «Oro negro», donde el mayor emblema de EE.UU. carga con la enfermedad y el luto, y de «Argentina, quien te quiere y quien te usa», donde al compás del viejo slogan los colores de nuestra bandera se adaptan al formato de la estadounidense.

El manejo de la luz y el color es una de las mayores virtudes de Avello, que contrapone con sabiduría y sin deslices la paleta radiante del arco iris a los grises más nocturnos y sombríos. Para brindar visibilidad y sentido a una muestra que se verá completa recién en junio, cuando termine, una cámara de video registrará a partir de esta tarde cada instante del proceso creativo.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias