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31 de mayo 2007 - 00:00

Bárbaro rebalsó con la tina de Nazarena

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Telebasura siglo XXI: el episodio de Nazarena Vélez en «Showmatch» de Marcelo Tinelli, que despertó reacciones de los televidentes y recién entonces de Julio Bárbaro.
El Comfer sancionó ayer a «Showmatch» de Marcelo Tinelli y todos los programas que hubieran repetido en horario de protección al menor a Nazarena Vélez bailando en topless la danza del caño con lluvia de champagne. Tras el récord de quejas telefónicas al Comfer (diez veces más que la semana pasada, lo que suma un total de 400 llamados, cuando el promedio es de 30 o 40), Julio Bárbaro dijo a este diario: «Pasamos los 7 millones de pesos ejecutables en multas y hay 5 millones en discusión en la Justicia. Lo que hacemos es charlar con la gente que llama y aceptar las quejas, pues buscan comprometerse con la sociedad. Hay gente con voluntad de mano más dura y otros más liberales; no podemos censurar, más si se piensa lo que está pasando en Venezuela con el canal que se cerró».

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Más allá de la terapia con los televidentes o la falta de matices entre censura, cerrar un canal de TV en Venezuela y el baile del caño con la Vélez en topless, el titular del Comfer se apuró además a aclarar que las multas «no han sido canjeadas por publicidad estatal». También se excusa de señalar qué canal va primero en sanciones («Queda mal decir cuál es el peor de los alumnos») pero asegura que los cuatro canales privados han estado pagando un precio muy alto por el contenido reiterativo que lleva al caño o a los «Gran hermano» a ser denunciados por apología del delito o la droga. El resultado hasta ahora fue, durante los últimos días, el pago de multas de 200 a 300 mil pesos, con quejas mediante y apelaciones a la Justicia.

¿Cuánto faltará para que televisen la muerte en vivo en busca de rating? Poco, si se piensa en la idea del reality holandés que buscará los destinatarios de un riñón donado por una mujer que padece una enfermedad terminal. La polémica por el nuevo reality de ese país llegó ayer a la Comisión Europea, tras pedidos de varios sectores para prohibir «El gran show del donante», mientras el ministro de educación y medios holandés afirmaba que la Constitución no le permite prohibir un concurso de televisión, pues roza la censura.

Así, se ha llegado a un punto en que causan gracia los contenidos de antaño: bloopers o cámaras ocultas de Tinelli, el hombre al horno o el fallecido Enano Nelson de Susana Giménez, o las burlas de Mario Pergolini, que alguna vez resultaron excesivamente agresivas y hoy parecen una caricia. Es la misma curva de cualquier adicción: siempre se necesita más, porque lo de antes no alcanza. Tal el síndrome de la televisión de alto rating en el país.

«Se juega con la insinuación y el erotismo por la búsqueda de la convocatoria, el asombro y se llega a romper los límites existentes hasta el momento. Es un juego que la TV viene ensayando y transitando hace tiempo», señala Bárbaro y opina: «Considero que es una argucia para cubrir la falta de talento; no hay duda alguna, el rating de Tato Bores no necesitaba el desnudo, le sobraba talento y no recurría el argumento bajo de romper normas. Igualmente creo que eso tiene patas cortas. En cuanto a las repeticiones de ese contenido durante la tarde, sí somos implacables cuando se viola el horario de protección al menor».

La «antología» de lo que ocurre en el programa de Tinelli o en «Gran hermano» no sólo se repite en los cuatro canales privados, desde la mañana hasta la noche, sino que perjudica a programas como «Mujeres asesinas» en «Canal 13» o «El capo» en «Telefé», que vienen siendo reprogramados ante el dictamen del encendido. Tinelli hizo el martes 35 puntos y pico de 42 con el caño de la Vélez.

Durante el día, desde Mirtha Legrand, los magazines matutinos, los programas de chismes (Jorge Rial y Viviana Canosa) hasta los ciclos de TV sobre la TV (Mariana Fabiani y Beto Casella) hablan del caño y el encierro e ilustran con las mismas imágenes.

Risible ayer lo de Rial quien abrió pegándole a «Canal 13» y su baile del caño, cuando se sabe que no es justamente el buen gusto ni el puritanismo lo que caracteriza a «Intrusos». Por todo lo expuesto se comparte la crítica a Tinelli pero quedaba opacada si se recuerda que «Showmatch» compite a diario con el «Gran hermano» que conduce Rial. «Intrusos» también aprovechó para criticar la tapa de «Clarín» espectáculos y la nota para la que necesitaron dos personas para escribir sobre el baile del caño. Peor la columna de opinión sobre la habilidad de Marcelo Tinelli para «reinventarse».

Barbaro concluyó: «Esta TV choca más en personas que tienen determinada edad. Yo tengo 65 años y recuerdo que los hombres íbamos a la playa con el torso cubierto. Tenemos que ser duros y no seguirle el juego a la grosería, la manera que tenemos es el rigor de la ley con las multas. Pero este es un debate universal; no seamos pueblerinos, pues constituye una complicación muy grande. Como Estado ponemos más fuerza en condenar la violencia, que es más destructora de la sociedad que la pobreza de las personas que invaden la TV».

Lejos del torso cubierto, restan el baile de Nina Peloso y la esposa de Tinelli. El rating -y desde ayer la sanción del Comfer- dirán.

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