Y qué mejor que meterse con la Iglesia Católica y el Opus Dei (en su próxima novela -ya lo ha advertido-«investigará» a la Masonería) y, para captar al público femenino que dicen que es el más lector, agregar en la conspiración religiosa una buena dosis de feminismo extremo, una exaltación de la mujer como la Gran Diosa, un cuestionamiento de la caza de brujas porque eran las que mantenían la verdad de la esencia divina de los femenino, etcétera.
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