Hernán Iturralde (Wozzeck) y Adriana Mastrángelo (María)
en los difíciles papeles de la obra de Alban Berg.
«Wozzeck». Opera en tres actos y 15 escenas. Mús.: Alban Berg. Lib.: A. Berg según G. Buchner. Régie: M. Lombardero. Dir. Mus.: S. Lano. Esc.: D. Siliano. Vest.:L. Gutman. Ilum.: J. L. Fiorruccio. Dir. coro: S. Caputo. Coro niños: V. Sciammarella. (Teatro Coliseo). Nuevas funciones : hasta el 31 de marzo.
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El Teatro Colón inauguró el viernes su temporada 2007 en el Coliseo con una producción del clásico del atonalismo «Wozzeck», de Alban Berg. Cercano a la crónica periodística, el libreto de Berg presenta breves secuencias argumentales que crecen hacia el final, con la rapidez y la violencia de un film noir. La música se vuelca en distintas formas predeterminadas que corresponden a cada secuencia dramática, y se articula pese a la asimetría del lenguaje. El canto es un «parlato» acompañado con diferentes alturas y timbres que producen sonoridades extrañas y desestabilizadas.
Un equipo sólido de cantantes tuvo a su cargo la interpretación. Sobresalieron por calidad vocal y dramatismo Hernán Iturralde como un desesperado Wozzeck, y Adriana Mastrángelo como la insinuante Marie. No desentonaron los papeles menores de Gustavo Gibert, Eduardo Ayas, Nahuel Di Pierro, Vera Cirkovic, Carlos Bengolea y Gabriel Renaud. La puesta en escena de Marcelo Lombardero reforzó la atmósfera expresionista, con una dinámica escénica plena de suspense y ritmo cinematográfico. Muy logradas la escena de la luna roja con la muerte de Marie hasta la del final con el niño y sus juegos, acentuado por la escenografía de transparencias (Siliano), el vestuario (Gutman) y las luces (Fiorrucio).
La Orquesta Estable dirigida por Stefan Lano sonó excelente, a pesar de la estridencia de las primeras escenas que taparon algunas voces. Bien el Coro Estable con Salvatore Caputo tanto como el de niños en manos de Valdo Sciammarella. Fue un buen debut de una temporada marcada por la incertidumbre.
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