28 de noviembre 2005 - 00:00
Cabaret alemán con acento argentino
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Con un regreso triunfal: Netflix estrenó la nueva temporada de una serie muy esperada y popular
Diego Bros: «El cabaret alemán no perderá vigencia porque
se anticipó a hablar de uno de los males del siglo, la violencia
y la soledad en grandes ciudades donde a nadie le importa
nada del otro».
Periodista: ¿Qué diferencias tiene «Plumas y sangre» con su espectáculo anterior?
Diego Bros: Es mucho más oscuro y cruel que «Canciones degeneradas» y «Tango reviú». En particular, habla de la violencia y la soledad en una gran ciudad donde a nadie le importa nada del otro. Casi todas las situaciones terminan en muerte. Somos tres cantantes-bailarines, acompañados por una orquesta de siete músicos en vivo.
P.: ¿Qué hay detrás de tanta violencia?
D.B.: Son crímenes pasionales, narrados a través de cada canción y con mucho juego erótico. Todo está relacionado con el deseo, el desamor, las relaciones enfermizas. Hay personajes que se prostituyen, otros que inevitablemente se enamoran de ellos, triángulos imposibles, amantes que suicidan al ser abandonados. Hay desesperación y búsqueda de la satisfacción inmediata. El último cuadro aparentemente es muy alegre, como el cierre de una gran comedia musical, pero tiene una puñalada escondida. Este espectáculo tiene mucho que ver con el mundo de hoy, al igual que su estética. Estas extensiones de pelo y el tatuaje que llevo en el brazo son falsos. También luzco algunos piercings -todos con broche a presión- porque nuestro estilo es bien «heavy».
P.: «Canciones degeneradas» hizo funciones en salas de teatro independiente. ¿Cómo vive este salto a un hotel de lujo?
D.B.: La sala es preciosa, tiene mucho clima. Todo es rojo con unos telones de terciopelo increíbles. El lugar es muy elegante y sofisticado, tiene mesas y uno siente que está en aquellos años de esplendor del cabaret. Todavía no sabemos qué tipo de público convoca este lugar, porque es muy nuevo y recién se está asentando.
P.: ¿Le molesta al artista que la gente consuma bebidas durante el espectáculo?
D.B.: En general, el público sigue el espectáculo muy atento, pero en una función de la semana pasada tuvimos una pareja de extranjeros que no dejaron de hablar. No entendían el código teatral, era evidente que habían ido a conversar. Nosotros circulamos entre las mesas y utilizamos todo el espacio del cabaret. Esto toma de sorpresa a la gente, les gusta tenernos cerca, pero es algo sorprendente porque nuestros personajes están a corazón abierto, hacen confesiones fuertes cara a cara. Me gusta interpretar personajes oscuros porque son más dramáticos y requieren de una mayor intensidad física y emocional. De todas maneras, creo que nuestro próximo espectáculo va a tener un humor más light, y orientado hacia el absurdo.
P.: ¿Dejó la compañía de tango de Mora Godoy?
D.B.: Sigo perteneciendo a ella; sólo que por este estreno no pude participar de la gira que están haciendo por Rusia. Me tuvo que reemplazar Elena Roger («Mina che cosa sei», «La fiaca»). En la compañía de tango de Mora yo coreografiaba los números de humor, es algo que me encanta.
Entrevista de Patricia Espinosa




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