28 de noviembre 2005 - 00:00

Cabaret alemán con acento argentino

Diego Bros: «El cabaret alemán no perderá vigencia porquese anticipó a hablar de uno de los males del siglo, la violenciay la soledad en grandes ciudades donde a nadie le importanada del otro».
Diego Bros: «El cabaret alemán no perderá vigencia porque se anticipó a hablar de uno de los males del siglo, la violencia y la soledad en grandes ciudades donde a nadie le importa nada del otro».
El cabaret alemán de entreguerras sigue siendo fuente de inspiración para Diego Bros, coreógrafo e intérprete de «Canciones degeneradas», aquel espectáculo, creado y dirigido por Fabián Luca, que sobresalió en su momento por su exquisita producción (bastante atípica para el circuito independiente) y su eficaz combinación de humor, erotismo y crítica social.

Esto hizo que su fama trascendiera el circuito independiente y fueran contratados por el Faena Hotel de Puerto Madero para estrenar allí una nueva propuesta de cabaret. Se trata de «Plumas y sangre», show musical con algo de teatro de cámara y pasarela de modas, interpretado por Alejandra Perlusky, Christian Jiménez y el propio Bros.

Esta vez, la cantante y actriz Alejandra Radano («Chicago», «La ópera de tres centavos») no pudo ser de la partida, ya que se encuentra en Roma protagonizando el último espectáculo de Alfredo Arias, «Concha bonita». «Plumas y sangre» incluye jazz, tango, foxtrot, blues y baladas. Los temas son de Kurt Weill, Friedrich Hollander, Elvis Costello y Astor Piazzolla, entre otros. Dialogamos con el coreógrafo, cantante y bailarín, de ya amplia trayectoria en el musical («Los Miserables», «El beso de la mujer araña», «La bella y la bestia», «El violinista sobre el tejado») quien, además, ha comenzado a recorrer el mundo con la Compañía de tango de Mora Godoy, la creadora de «Tanguera».

Periodista:
¿Qué diferencias tiene «Plumas y sangre» con su espectáculo anterior?

Diego Bros: Es mucho más oscuro y cruel que «Canciones degeneradas» y «Tango reviú». En particular, habla de la violencia y la soledad en una gran ciudad donde a nadie le importa nada del otro. Casi todas las situaciones terminan en muerte. Somos tres cantantes-bailarines, acompañados por una orquesta de siete músicos en vivo.


P.:
¿Qué hay detrás de tanta violencia?

D.B.: Son crímenes pasionales, narrados a través de cada canción y con mucho juego erótico. Todo está relacionado con el deseo, el desamor, las relaciones enfermizas. Hay personajes que se prostituyen, otros que inevitablemente se enamoran de ellos, triángulos imposibles, amantes que suicidan al ser abandonados. Hay desesperación y búsqueda de la satisfacción inmediata. El último cuadro aparentemente es muy alegre, como el cierre de una gran comedia musical, pero tiene una puñalada escondida. Este espectáculo tiene mucho que ver con el mundo de hoy, al igual que su estética. Estas extensiones de pelo y el tatuaje que llevo en el brazo son falsos. También luzco algunos piercings -todos con broche a presión- porque nuestro estilo es bien «heavy».


P.:
«Canciones degeneradas» hizo funciones en salas de teatro independiente. ¿Cómo vive este salto a un hotel de lujo?

D.B.: La sala es preciosa, tiene mucho clima. Todo es rojo con unos telones de terciopelo increíbles. El lugar es muy elegante y sofisticado, tiene mesas y uno siente que está en aquellos años de esplendor del cabaret. Todavía no sabemos qué tipo de público convoca este lugar, porque es muy nuevo y recién se está asentando.


P.:
¿Le molesta al artista que la gente consuma bebidas durante el espectáculo?

D.B.: En general, el público sigue el espectáculo muy atento, pero en una función de la semana pasada tuvimos una pareja de extranjeros que no dejaron de hablar. No entendían el código teatral, era evidente que habían ido a conversar. Nosotros circulamos entre las mesas y utilizamos todo el espacio del cabaret. Esto toma de sorpresa a la gente, les gusta tenernos cerca, pero es algo sorprendente porque nuestros personajes están a corazón abierto, hacen confesiones fuertes cara a cara. Me gusta interpretar personajes oscuros porque son más dramáticos y requieren de una mayor intensidad física y emocional. De todas maneras, creo que nuestro próximo espectáculo va a tener un humor más light, y orientado hacia el absurdo.


P.:
¿Dejó la compañía de tango de Mora Godoy?

D.B.: Sigo perteneciendo a ella; sólo que por este estreno no pude participar de la gira que están haciendo por Rusia. Me tuvo que reemplazar Elena Roger («Mina che cosa sei», «La fiaca»). En la compañía de tango de Mora yo coreografiaba los números de humor, es algo que me encanta.


Entrevista de Patricia Espinosa

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