La historia es simple. Al colegio de curas donde concurre el niño protagonista, son llevados algunos escolares de un barrio vecino, lo que aquí llamamos una villa, y en Chile una población. La intención del padre cura es hacer que esos muchachitos se traten, se conozcan, y a partir del conocimiento y del accionar mutuo, en los estudios y el deporte, surjan la comprensión, la tolerancia mutua, y acaso la amistad. Logicamente, no todo va a salir como él quisiera.
Por empezar, los chicos son chicos, y les gusta agarrarse a las piñas. Y las madres son las madres, que es otro problema. Sin embargo, nuestro protagonista va a tener un amigo,
Manifestaciones de diversos sectores recorren las calles, y los chicos aprovechan para ir de una a otra, vendiéndoles diversas banderitas, según la cara del cliente. Los odios, los prejuicios, y el acomodo se manifiestan en boca de los mayores, pero también de los colegiales. La pintada de un muro dice
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