Esa misma coherencia entre pensamiento y acción se refleja en Sin duda
Londres en plena consagración. Todos los incidentes de su vida privada (su difícil inserción en el circuito artístico londinense, la culpa por haber huído de su Hungría natal dejando atrás a sus compañeros de lucha) son registrados por John con la lucidez de un testigo privilegiado. La acción transcurre a fines de los años '50, pero la amplia perspectiva con que el autor analiza la vida de
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