Reduciendo esta vez los elementos en juego, desde el costo de producción hasta la cantidad de personajes y la edad (y el cartel) de sus protagonistas,
Pero la película no se demora en esos detalles. Le bastan, como remate, un plano de «integrados» esperando la ayuda social, al parecer ya incapaces de bastarse por sí mismos, y un breve texto a modo de cierre. Lo fundamental de la película, lo más tocante, es la aventura de esas chicas, vagando como animalitos recelosos, el suspenso que provocan sus perseguidores, la leve sonrisa de admiración de su mayor enemigo, el rastreador negro (
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