El músico Charly García protagonizó un nuevo escándalo, esta vez en la capital cordobesa, donde agredió a dos de sus asistentes, rompió equipos, recibió una trompada en el rostro y se fue a poco de comenzado el show, en el estadio cubierto del Club General Paz Juniors.
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La presentación del rockero tuvo lugar anoche y, ya antes del inicio, los más de dos mil fanáticos debieron esperar durante una hora y media que el músico se decidiera a salir al escenario.
Así, a las 23:20 comenzó el recital y apenas un minuto después, durante el primer tema musical, García rompió dos micrófonos, aparentemente enojado con la mala calidad del sonido.
Ese primer acto fue sin embargo aclamado por su público, que vio cómo, al comenzar el segundo tema, García hacía señas de fastidio al sonidista para exigirle más volumen en el teclado.
Ya en "El amor espera", tercera y última canción del fugaz show, el músico abandonó las teclas y pidió una guitarra a uno de sus asistentes, quien se la acercó.
Cuando García empuñó el instrumento y comprobó que tenía la correa suelta, pateó e insultó al muchacho que se lo había alcanzado y tiró tres de los parlantes montados sobre el escenario.
Rápidamente, otro de los asistentes se acercó al escenario para reacomodarlos y, otra vez, recibió algunos golpes de parte del músico, ya completamente fastidiado.
El joven intentó devolver la agresión y cayó al suelo, por lo que luego debió ser atendido por un médico en la parte trasera del escenario.
García se trenzó con el joven, quien le pegó una trompada en pleno rostro al músico y lo dejó tendido en el piso, por alrededor de tres minutos.
El show se cortó abruptamente y, varios minutos más tarde, un vocero de la organización confirmó que se daba por terminado.
Sin embargo, dos horas después de la cancelación de la presentación y cuando sólo quedaban sus seguidores incondicionales, García regresó a escena por unos minutos.
Nuevamente sobre el escenario interpretó dos canciones más, volvió a insultar al asistente que le había pegado ("es un gay, igual que Calamaro", dijo), despotricó contra los organizadores y se quejó por el sonido para finalmente retirarse.
"No me gusta más", fue su última frase, y se retiró cerca de las dos y media de la madrugada.
Según se supo, las entradas para el espectáculo llevaban impresa una leyenda que advertía: "Con la compra de esta entrada usted acepta la posibilidad" de que el espectáculo comience más tarde o que se "realice un recital con una duración menor a la estipulada".
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