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25 de agosto 2006 - 00:00

Cierra primer festival de clown

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En el Centro Cultural Ricardo Rojas se está desarrollando el Primer festival de clown que cuenta con la participación de los principales representantes del género, entre ellos, Claudio Gallardou, Enrique Federman, Raquel Sokolowicz, Cristina Moreira, Claudio Martínez Bel y Fernando Cavarozzi (más conocido como el payaso Chacovachi). La amplia grilla de programación incluye workshops, conferencias, talleres y el estreno de varias obras y algunos espectáculos de varieté. El domingo, a las 21, el cierre estará a cargo del histórico Clú del Claun integrado por Guillermo Angelelli, Gabriel Chamé Buendía, Hernán Gené y Cristina Martí (organizadora de este festival). Todos ellos dialogarán con el investigador teatral Jorge Dubatti en la sala Batato Barea, que justamente lleva el nombre de otro miembro de la compañía, fallecido en 1991.

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El Clú del Claun renovó el circuito under de los años '80 con siete espectáculos. Entre los más recordados figuran: « Escuela de Payasos»; «El burlador de Sevilla»; «La Historia del Teatro» y «1789 Tour» ( estos dos últimos estrenados en el Teatro Cervantes). El grupo también participó de diversos Festivales Internacionales hasta su disolución en 1989.

Como actriz, directora y docente de larga trayectoria, Martí asegura que el clown ha cobrado un renovado auge en los últimos años: «Hay mucha gente estudiando otra vez, como en los ochenta, una época en la que todo el mundo hacía clown, igual que ahora». Martí es fundadora de Clowns no perecederos, que ofrece sus espectáculos a cambio de productos alimenticios destinados a comedores populares.

Periodista: ¿Qué recuerdos tiene del Clú del claun, un grupo en el que usted era la única mujer, además?.

Cristina Martí: La verdad es que tuve mucha suerte de estar en el lugar indicado, a la hora indicada. Dicen que «Dios los hace y ellos se amontonan» y fue así. Siempre hubo mucha química entre nosotros. Nos conocimos en el primer curso de clown que dictó Cristina Moreira y a partir de ahí empezamos a trabajar juntos en distintas plazas. Nos veíamos todos los días y en las giras estábamos 24 horas juntos. Ya éramos una familia. Es cierto que era la única mujer y, además, estaba en pareja, pero igual salía de gira. De todas formas yo siempre fui la más tradicional del grupo y la única que tuvo descendencia.

P.: ¿Tuvo que pelear por su lugar en el grupo?

C.M.: No. Yo me llevo muy bien con los varones, no me resultan complicados. Igual, siempre hay que aceptar algunas cuestiones típicamente masculinas y ver cómo sortearlas.

P.: ¿Cuáles, por ejemplo?

C.M.: A veces me decían «Carlitos», ése tipo de chistes, pero yo pasaba por alto ese tipo cosas. De todas maneras, siempre me sentí muy cuidada y muy bien tratada por todos ellos. Nos queríamos mucho y yo no tenía que luchar por mi lugar porque la distribución de roles no tenía nada que ver con el género.

P.: ¿Cómo era su relación con Batato Barea?

C.M.: Con Batato y Angelelli eramos un trío inseparable. Aunque todos nos llevábamos bien, con ellos dos tenía más afinidad. Erámos íntimos.

Entrevista de Patricia Espinosa

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