«Capricho para piano y orquesta», momento de lucimiento para los solistas del Ballet estable
del Colón que, junto con el protagonizado por dos bailarines del New York City Ballet,
son lo mejor del programa.
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El estilo «balanchiniano» jerarquiza ante todo la extremada pulcritud técnica de los bailarines, además de un refinamiento que tiene que ver con la estilización de la figura humana, y la modernización del lenguaje coreográfico académico, que el artista ruso supo flexibilizar hasta las últimas consecuencias creando una manera propia de diseñar la danza. Paralelamente, Informate más
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