La manera más sencilla de impulsar un estándar es asociándose en organizaciones supuestamente no lucrativas que dan apoyo a la industria. Esta práctica está bastante difundida en el mercado de los discos ópticos y su antecedente inmediato puede encontrarse en las batallas libradas en los '80 para la imposición del VHS sobre el formato Betamax. De esta manera, en 1995 se estableció el DVD Consortium, una organización que integraban las empresas más interesadas en liderar el cambio tecnológico en ciernes.
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En el grupo inicial estaban Hitachi, Mathushita, Mitsubishi, Philips, Pioneer, Sony, Thompson, Time Warner y JVC, y todos los miembros estaban obligados a realizar un importante aporte de capital para la asociación. Su principal tarea es la de dictar las especificaciones técnicas necesarias para el DVD y todos los aparatos relacionados, y el gran negocio se realiza a través de la venta de la licencia de uso de dichas especificaciones.
La rama abierta a todos los involucrados del mercado es el DVD Forum. La misión declarada de este organismo es la de intercambiar y diseminar ideas e información relacionada con el formato y sus capacidades técnicas, sus mejoras y las innovaciones que se produzcan. Cuando hablamos de la actual batalla por el futuro del DVD estamos hablando, en realidad, de una ruptura dentro del seno de esta organización. Es un negocio multimillonario en el que nada tienen que ver los consumidores y donde no siempre las soluciones más apropiadas son las elegidas, algo de lo que hay muchos ejemplos dentro de la industria dedicada a la alta tecnología.
Si tenemos en cuenta que tanto China como Taiwan han comenzado a desarrollar su propio formato estándar de disco óptico -y, de hecho, han decidido aunar esfuerzos en ese sentido- totalmente diferenciado del DVD pero con sus mismas capacidades, podemos apreciar que la declamada estandarización tiene poco que ver con la realidad, sobre todo si tenemos en cuenta que, de acuerdo con estudios realizados recientemente, la única región en la que crecería el consumo de discos ópticos y reproductores será, precisamente, la del Lejano Oriente.
En mercados que mueven semejantes sumas de dinero y en los que se preveen desarrollos más allá de o imaginable, los intereses son tan diversos como sus actores, y la demanda de participación de los usuarios tenderá a ser desoída mientras se mantengan como meros consumidores de tecnología. Horacio Moreno
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