29 de diciembre 2005 - 00:00

"Como si fuera cierto"

Reese Witherspoon y Mark Ruffalo protagonizan Como si fuera cierto, pasatiempoque privilegia ante todo los chivos, al punto de que ella, que es amnésica, sólo recuerdalas marcas de su vida anterior.
Reese Witherspoon y Mark Ruffalo protagonizan "Como si fuera cierto", pasatiempo que privilegia ante todo los "chivos", al punto de que ella, que es amnésica, sólo recuerda las marcas de su vida anterior.
«Como si fuera cierto» (Just Like Heaven, EEUU, 2005, habl. en ingl.); Dir.: M. Waters VIII; Guión: P. Tolan, L. Dixon, M. Levy; Int.: R. Withersponn, M. Ruffalo, J. Heder, D. Logue, D. Spybey, I. Milicevic.

Basada en la novela de Mark Levy, «If only it were true» (retomado por el título local), esta comedia romántica standard, con más «chivos» que ingenio, tiene al menos el buen gusto de pasar «chivos» caros y de tomar una idea más o menos novedosa: el nuevo inquilino de un departamento se topa con el fantasma de la anterior dueña, que no es una muerta viva, sino una viva que va para muerta, originalidad que permite el previsible rescate a último momento.

No vamos a explicar esto aquí, porque arruinaríamos la sorpresa (que encima es la única) del film. Puede comentarse, en cambio, que el departamento tiene una preciosa vista de la Bahía de San Francisco y, según dicen, es propiedad de la coguionista. Que Reese Witherspoon también es preciosa pero parece una propaganda andante de anorexia. Y que Mark Ruffalo es buen tipo pero sin carismaa la vista (hay una escena en un bar, donde uno realmente extraña a Jim Carrey).

En las escenas donde está con John Heder, un flaquito que parece Tom Cruise después de la gripe, pero que tiene un buen personaje, el flaco se lo come, actoralmente hablando. Y en donde está con Ivana Milicevic, el público quisiera que ella se lo coma, así ve algo, pero no, esta película es «muy espiritual», la fantasma ha sido virgen toda su vida y no van a hacer ahora esas cosas tan vulgares nada menos que en su departamento y con el tipo con quien (el público ya entra a sospechar) terminará teniendo, quién sabe, plantitas.

Detalle veterinario: en una escena en un restaurante de lujo un consumidor se siente mal y lo salvan dándole un puntazo como a vaca hinchada. Detalle sintomático: al comienzo la fantasma no recuerda quién es, ni tampoco tiene la más vaga idea de quiénes son sus seres queridos (hermana, sobrinas, plantas), pero en cambio tiene bien presentes las marcas comerciales más prestigiosas de su anterior vida cotidiana. La película no escarba en esto. Lo da como un hecho normal. El público tampoco escarba: simplemente ve el film, pasa el rato, y a la salida ya está en otra cosa.

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