ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

17 de abril 2008 - 00:00

Conflictos de pareja con mirada inteligente

ver más
Julia Catalá y Javier Niklison, una de las parejas de una obra de estructura fragmentada en la que conviven el humor, los conflictos amorosos y el asombro por los imprevistos de la vida cotidiana.
«Por favor sentate». Libro y Dir.: G.Izcovich. Int.: , J. Catalá, L.Herrera, W.Jakob y otros. Esc.: A.Alonso. Vest.: M.Polski. Ilum.: M.Acha. (Teatro Del Borde.)

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Una pareja se muda a un departamento prácticamente con lo puesto, dado que ambos han roto sus respectivos matrimonios para irse a vivir juntos. El dinero apenas les alcanza para comprar unas sillas de oferta y, hasta el momento, sólo han podido rescatar de sus antiguos hogares un juego de sábanas y algo de vajilla.

De la vida de Diana y Juan la obra no cuenta demasiado, y sin embargo, resulta muy sencillo imaginar lo que ellos sienten y piensan, aún cuando eviten hablar de sus dificultades y se dejen llevar por el estrés de la mudanza.

La visita de un amigo con su novia actriz, el gesto solidario de un fabricante de muebles empeñado en regalarle a la nueva pareja el sofá que no pueden pagar, o la inesperada irrupción del ex marido de Diana enriquecen este sutil entramado de realidades en las que conviven el humor, los conflictos amorosos y cierta mirada de asombro frente a los imprevistos de la vida cotidiana. «Por favor sentate» posee una estructura fragmentada y con numerosos apagones. Esto permite que los distintos episodios aparezcan algo entremezclados, pero sin que se altere su progresión temporal. El recurso resulta muy efectivo dado que nuestra percepción de la realidad tiene mucho que ver con este peculiar formato. Para decirlo de manera más gráfica, es como si alguien hubiese entremezclado las fotografías de distintos albumes.

Lo único que atenta contra la unidad de la pieza es la introducción de varias escenas breves, encarnadas por una pareja más joven (Marina Apat y Federico Buso), que no logran articularse con el resto de las historias. Aún así, el ajustado montaje de los distintos cuadros permite que la acción fluya sin interrupciones.

La directora Gabriela Izcovich prefiere recrear situaciones antes que desarrollar conflictos. En general suele trabajar sobre partículas de la existencia humana y tiene el don de llevarlas a escena sin que pierdan su registro de realidad. El secreto está en dejar que cada hecho hable por sí mismo.

Esta segunda pieza de su autoría luego de «Todos hablan» y de obras basadas en textos de Antonio Tabucchi y Hanif Kureishi, entre otros narradorescuenta con escenas de gran intensidad dramática y otras que incorporan la técnica del teatro dentro del teatro con ánimo más juguetón.

La eficacia del espectáculo está aseguradapor el buen desempeño del elenco,empezando por Julia Catalá quien da vida a una mujer conflictuada y de intenso magnetismo. En tanto que Luis Herrera, como su marido, y Walter Jacob (Enrique) componen a dos amigos tan simpáticos como inmaduros. Carolina Zaccagnini (la novia de Enriquedivierte en el rol de actriz presumiday Alejandro Vizzotti (el señor del sillón) le aporta una adecuada mezcla de ternura y patetismo a su personaje. Por último, Javier Niklison (el desconsolado «ex» de Diana) es quien acapara todas las miradas en cada una de sus breves apariciones.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias