21 de febrero 2001 - 00:00

Conmueve reedición de Tizón

"La casa y el viento" es un conmovedor testimonio sobre el exilio, que Héctor Tizón escribió en España, donde permaneció varios años privado de su amada tierra jujeña. Según sus propias palabras, esta novela, escrita en 1982 y publicada en 1984, le sirvió para empezar a despedirse de ciertos temas que siempre lo habían obsesionado: el del hombre que vaga solitario y el de una cultura en extinción que el escritor siempre sintió la obligación de preservar.


Pero Tizón no es un narrador folklórico, su visión del desolado paisaje norteño es casi metafísica y le sirve para recrear ambientes fantasmagóricos en donde el transcurrir del tiempo y el peso del silencio adquieren una contundencia única. Muchos han comparado este fascinante universo literario con el del gran escritor mexicano Juan Rulfo, autor de «Pedro Páramo» y de los relatos de «El llano en llamas». Por otra parte, la prosa de Tizón recurre a un castellano de origen impreciso, pero de fuerte raíz latinoamericana. En sus ficciones cada palabra brilla en su lugar, irreemplazable y única, aun cuando se trate de términos muy poco familiares para el lector, como por ejemplo, la larga nómina de objetos y vegetales típicamente norteños que pululan en la narración.

«La casa y el viento» es una novela de gran intensidad, no tanto por lo que sucede en ella, sino por la mirada profunda y piadosa que el autor le dedica a ese mágico microcosmos de la frontera. Mientras el protagonista reflexiona quedamente sobre su destino de exiliado (ya clausuró su casa y está a punto de abandonar Jujuy), el narrador va recuperando con su exquisita sensibilidad las voces de esos seres enigmáticos, que aunque quedaron al margen de la civilización, lo siguen instruyendo con una sabiduría insospechada. Pese a haber sido premiado aquí y en el extranjero, y a que su obra fue traducida al inglés, francés, ruso, polaco y alemán, Héctor Tizón no es un autor muy difundido entre las nuevas gene-raciones. De allí que la reedición de sus obras sea algo realmente digno de celebrar.

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