28 de diciembre 2005 - 00:00
"Convulsiones y sacudones impulsaron la creatividad"
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Para Alfredo Caravajal la industria editorial no dejará de crecer en América latina porque para promover el desarrollo los gobiernos precisan de poblaciones educadas y lectoras.
Periodista: ¿Cómo ve la situación editorial en América Latina?
Alfredo Carvajal: Dividamos. En el campo de los libros de texto seguirá creciendo. Los gobiernos van a tener que invertir cada vez más en el campo educacional para poder competir realmente en el mundo globalizado. En los libros de interés general, de narrativa, de ensayo, los países al adquirir mayor educación cada vez se vuelven más lectores. Hoy la difusión de la lectura crece a través de los medios, de internet, pero la industria editorial seguirá vigente.
P.: ¿Enfrenta a los que sostienen que se lee menos?
A.C.: Se lee más. Los países desarrollados tienen un grado alto de lecturabilidad. La educación induce a la lectura, a la ciencia, a la literatura, impulsa inquietud intelectual. Tomemos el caso de España, creció año a año la lectura junto al desarrollo y la educación. Pero no es que se lea más porque se tiene mayor poder adquisitivo, sino porque está más educada y, por lo tanto, más abierta a lectura.
P.: ¿España sigue siendo preponderante en el mundo editorial?
A.C.: Allí, donde están las editoriales más grandes de habla castellana, nosotros -la única editorial latinoamericana- somos como una mosca en la leche. Pero, todavía tenemos que conquistar España. Seguir creciendo allí porque es 50 por ciento del mercado. Todavía tenemos que conquistar España. Nos falta mucho por crecer. Somos productores de papel, de empaques, de productos escolares y de oficina, impresores, estamos en telefonía en Colombia, pero la editorial es la parte más afectiva. Somos una empresa de familia, que está en su sexta generación, con unos 200 socios.
A.C.: Tenemos ventas de un poco más de 1.100 millones de dólares. Somos grandes en Colombia, medianos en América Latina y pequeños en Estados Unidos y Europa.
P.: ¿Cómo empezó todo?
A.C.: En 1904 mi abuelo compró una imprenta y junto con mis tíos , todos trabajaban en el campo educativo, comenzaron publicando el diario «El Día» en Cali, una aldea de 25 mil habitantes perdida en el Pacífico. Mi padre, que era más comerciante, convirtió la imprenta en comercial. En los años '60 retornamos al sector editorial, comenzando por textos escolares. Claro, luego se pasa a los libros de referencia, a los extra curriculares y de allí a la literatura, y a extendernos a otros países. Hoy estamos prácticamente en toda América Latina, salvo Uruguay, Paraguay, Bolivia y Honduras. En Estados Unidos tenemos una empresa de trade magazines, y pensamos entrar en el mundo editorial traduciendo autores latinoamericanos al inglés, para divulgarlos. El mercado norteamericano para las editoriales en español es bastante marginal. Es comprensible, cuando se emigra uno trata de asumir las costumbres del lugar.
P.: Sorprende que Colombia, que ha tenido tantos problemas, tenga una legión de grandes escritores y que haya desarrollado tanto su industria editorial.
A.C.: En la parte industrial ayudó, en parte, una ley del libro de excensión tributaria, aún vigente, que estimuló la producción de obras. Si bien somos la única que nos hemos extendido en el extranjero, hay un buen número de editoriales nuevas. Una, editorial Villegas, que realiza cofee table books es reconocida internacionalmente. En cuanto a la creación literaria, tal vez nuestros propios problemas internos, las convulsiones y sacudones, nos han ayudado a la creatividad. Eso también ocurrió en la España de la Guerra Civil. En los centros desarrollados del país, Bogotá, la Costa Atlántica, Barranquilla, Cartagena, la actividad intelectual es intensa más allá de los problemas.
P.: ¿Cuál considera el problema central?
A.C.: El peor mal que tenemos, obvio, es el narcotráfico porque ha afectado alimentando la subversión, penetrando en la política, en la economía y en otros sectores. Afortunadamente parece que esta de salida, y esa enfermedad le ha pegado a otros países.
P.: ¿Cómo vislumbra el futuro?
P.: ¿Se encontró con su amigo García Márquez?
A.C.: Había ido a almorzar, en Madrid, con Carmen Ballcels, y él estaba allí. De inmediato se pasó a nuestra mesa. Hablamos de todo un poco, pero lo que importa a los lectores es si está escribiendo. Sostuvo que está en su año sabático y no escribe nada. Pero, la verdad, conociéndolo de años, no le creo.
Entrevista de Máximo Soto




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