En la mitad de su vida, para ser más exactos cuando tenía 42 años, descubre el lugar perfecto para su vida: un lote en Giverny a tan sólo una hora de Paris en el camino a Rouen. Allí pintará sus maravillosas pinturas con los nenúfares como protagonistas y a veces con el «puente japones» enmarcando sus bellos verdes y matices.
En los últimos años, ya afectado por el glaucoma, se convierte probablemente en el primer pintor moderno del siglo XX. Desde 1899 hasta su muerte en 1926 Giverny y los nenúfares de su estanque o pequeño lago, serán el tema casi excluyente y sin duda el favorito de los coleccionistas (como se puede ver en el cuadro de sus mayores ventas en subasta). También sus pocas obras de Venecia son muy buscadas y otro tanto las realizadas en Londres desde la habitación que utilizaba en el Hotel Savoy, donde también durmió alguna noche nuestro admirado
Cerca de veinte obras se venden de
La obra que dio el nombre al impresionismo fue «secuestrada» hace unos años del Museo Marmottan. Se habló de que la mafia japonesa la tuvo en su poder hasta que luego de unos años reapareció como por arte de magia y hoy se la puede ver nuevamente en París.
Pese a los altos precios que ya ha alcanzado en el mercado, la obra de
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