17 de febrero 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

No hemos recorrido, de modo pormenorizado, muchos trimestrales de los llegados. Pero, sí sirven de muestra unos pocos como para hacer de ellos una tendencia: aquello de la pérdida de márgenes brutos, de cierto amesetamiento de ritmo, de unas cifras que ya no ponen tanta distancia con el año anterior, se ha visto en casi todos. Y si esto resultara así para la mayoría, tenemos un primer dilema: porque resulta que los precios accionarios siguieron avanzando. Dentro de esto, un aliciente, en realidad la Bolsa de 2005 no se fue a las alturas: resultó de un saldo bastante sobrio, casi insuficiente por ser inversión de riesgo, en un escenario donde el riesgo es pan de todos los días y en todos los niveles de nuestro país. Por allí se pueden encontrar puntos de contacto, de lo contrario estaríamos viendo que las acciones no hubieran podido responder con utilidades expansivas, a un ciclo de fuerte incremento de precios. Esto es, los «price/ earning», la relación del precio que se paga y los beneficios del papel, en función de los teóricos años en que devuelve la inversión: habría subido.

El otro frente de combate nos impone extraer conclusiones (no las nuestras, sino de los que deben estimar inversiones) respecto de cuál es el panorama que se enfrenta en 2006, como para encontrarle argumentos fuertes a una suba de cotizaciones.

Que la cuestión no es tirar manteca al techo, ni hacerse los optimistas por adicción. En definitiva, puede uno congeniar con aquello de que «un pesimista es un optimista desilusionado». Si se piensa en que a casi todos los sectores le han colocado un « cinturón de castidad», para que no dejen preñada a la inflación futura, esto puede ir en favor de que los índices se encalmen en parte: pero debería resultar a costas de margen de utilidad. Y no hay otra alternativa. Porque el incremento de costos provendrá desde diversos ángulos y lo que no se traslade a precio final, será en desmedro del margen de utilidad directa de las sociedades. Esto último, indudable mala perspectiva para los «precio/utilidad» y para que se ensayen trayectos alcistas pronunciados. Que puede suceder, en tal caso deberá resultar efecto de otros asuntos y no -justamente- de lo que rindan las acciones en sus balances.


Y así están las cosas, para mirar muy bien lo llegado en trimestres y lo que vendrá en «memorias» de finales de 2005. Que son muestras de un pasado, donde ni siquiera los controles a los precios habían estado muy diversificados. Hoy, son pocas las que quedan con los pies fuera de los «grillos» que pretenden colocarle desde Economía. Empresa con ganancias menguadas, posiblemente uno de los peores pecados para la Bolsa, para los empresarios (y los obreros).

Dejá tu comentario

Te puede interesar