17 de febrero 2006 - 00:00
Cupones bursátiles
-
De la tele a Miss Universo: quién es Abril Duhalde, la sobrina nieta del expresidente que busca la corona
-
Netflix sorprendió a todos con el estreno de una comedia alemana con un nombre muy particular
Que la cuestión no es tirar manteca al techo, ni hacerse los optimistas por adicción. En definitiva, puede uno congeniar con aquello de que «un pesimista es un optimista desilusionado». Si se piensa en que a casi todos los sectores le han colocado un « cinturón de castidad», para que no dejen preñada a la inflación futura, esto puede ir en favor de que los índices se encalmen en parte: pero debería resultar a costas de margen de utilidad. Y no hay otra alternativa. Porque el incremento de costos provendrá desde diversos ángulos y lo que no se traslade a precio final, será en desmedro del margen de utilidad directa de las sociedades. Esto último, indudable mala perspectiva para los «precio/utilidad» y para que se ensayen trayectos alcistas pronunciados. Que puede suceder, en tal caso deberá resultar efecto de otros asuntos y no -justamente- de lo que rindan las acciones en sus balances.
Y así están las cosas, para mirar muy bien lo llegado en trimestres y lo que vendrá en «memorias» de finales de 2005. Que son muestras de un pasado, donde ni siquiera los controles a los precios habían estado muy diversificados. Hoy, son pocas las que quedan con los pies fuera de los «grillos» que pretenden colocarle desde Economía. Empresa con ganancias menguadas, posiblemente uno de los peores pecados para la Bolsa, para los empresarios (y los obreros).



Dejá tu comentario