1 de diciembre 2005 - 00:00

"Dar de nuevo"

«Dar de nuevo» cuenta la historia de cuatro jubilados que deciden hacerse secuestradorespara solucionar sus problemas; lástima que lo hace sin chispa alguna y con puestatelevisiva.
«Dar de nuevo» cuenta la historia de cuatro jubilados que deciden hacerse secuestradores para solucionar sus problemas; lástima que lo hace sin chispa alguna y con puesta televisiva.
«Dar de nuevo» (Argentina, 2001, habl. en español). Dir.: A. Perin. Guión: J.C. Muñiz, J. Lavalle. Int.: J. Aguilera, V. Gigli, J.L. Maronna, E. Pasquín, A. Airala, T. Visentin, L. Margani, C. Catania, O. Milanesi.

Dos buenas ideas impulsan esta película. Una, producirla enteramente en una ciudad del interior y con gente del interior en todos los rubros posibles, tanto técnicos como actorales. Con centro en Venado Tuerto, ahí confluyeron, por ejemplo, actores de Rufino, Villa Cañás, Teodelina, Santa Isabel, y, como invitados de lujo, el Rulo Margani, de San Justo, y Carlos Catania, de la ciudad de Santa Fe, desgraciadamente muy poco aprovechados. La otra idea fue darle a la película un carácter de comedia policial de tono costumbrista. Tiene su interés, eso de cuatro viejos jubilados queriendo resolver sus problemas mediante el secuestro de un joven empresario de negocios turbios, al que mantienen en un tallercito de reparaciones mientras se preguntan cómo hacen los profesionales para cobrar el rescate, el nieto de uno de ellos juega por ahí nomás a la pelota, y el comisario ya los mira con desconfianza. Pero esas ideas sufren dos limitaciones básicas: la poca chispa del libreto, que no les saca el jugo a los viejos, y la puesta en escena, que parece televisiva. Técnicamente está todo atendible, no hay nada de qué avergonzarse, el problema es la falta de gracia, que surge quizá porque no quisieron hacerse demasiado los graciosos, o porque acaso la llanura del lugar predispone a ver como natural un relato igualmente llano, sin altos picos de interés, vueltas sorpresivas, o recodos placenteros.

Al respecto, solo cabe anotar el picaresco pedido, con doble intención, de una vecina, y la resolución doblemente maliciosa de la historia. Esos elementos y algunos otros apuntes dispersos salvan algo la película. Para salvar la plata tendrían que vender los derechos para una buena remake. Aclaración: fue rodada en el 2001, cuando un peso era igual a un dólar (esto lo decimos para que se aprecie mejor la escena en que aparece la plata).

P.S.

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