16 de octubre 2009 - 23:34
Depeche Mode calentó motores en Chile
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Este sábado, Depeche Mode toca en Buenos Aires.
"¡Querido Santiago!" soltó a continuación el cantante, tal vez para dejar claro que sabía que estaba en Chile y evitar así una reedición de la polémica territorial suscitada hace dos días en Lima, donde un "thank you very much, children" fue confundido con un desubicado e inconveniente "thank you very much, Chile".
En la pantalla gigante, un solitario cuervo negro en medio del desierto miraba a los espectadores. La comparación con la fisonomía de David Gahan se hacía inevitable. Segunda metáfora visual de un concierto que apenas acaba de comenzar.
Y cuando sonaban las primeras notas de "It's no good", David Gahan comenzó a danzar como derviche giróvago por todo el escenario y arrancó una aclamación que recorrió el gélido Club Hípico de Santiago, donde pocas horas antes del espectáculo una granizada hizo bajar la temperatura, pero no la euforia de los fans.
A continuación, Martin Gore tomó las riendas del concierto para interpretar los temas más líricos y menos eléctricos de la banda, hasta que llegó el plato fuerte de la noche: "Policy of truth", I feel you", "Enjoy the silence".
Probablemente nueve de cada diez espectadores no habían nacido cuando en 1981 Depeche Mode estrenó el bailable tema "Just can't get enough", de su primer álbum ("Speak & Spell"), pero eso no les impidió alcanzar el éxtasis cuando llegó una contundente versión de "Never let me down again" que miles de gargantas entonaron al unísono con Gahan.
Para el primer bis el público estaba ya tan entregado que hasta pasó por alto que Gahan no recogiera la bandera que le lanzaron para que la agitara y saludara en un gesto que se ha convertido en ritual clásico cuando un grupo internacional actúa en Chile.
Después de "Somebody" y "Stripped" llegó el esperado "Personal Jesus", que comenzó con las notas de la Fender Telecaster de Martín Gore. La guitarra que Chuck Berry bautizó como "Maybeline" en esta ocasión recordaba la versión "country" del tema que hizo el inolvidable Johnny Cash.
Y el segundo y último "encore" Depeche Mode lo cerró con una versión de "Waiting for the night" interpretada a dúo por Gore y Gahan, que terminaron abrazados junto a los otros tres miembros de la banda y despidiéndose con el enésimo "thank you very much".
Ciento treinta minutos después de subir al escenario Depeche Mode había demostrado una vez más por qué su mezcla de rock y tecno es la expresión más elegante de la música electrónica que pueda imaginarse. Ni moda ni pasajera.



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