Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Dir.: M. Wainrot. Programa: «Amargo Ceniza» (Trunsky-Ligeti), «Playback» (Casella-Bosa) y « Movimiento Perpetuo» (Wainrot-Penguin Café Orchestra). (Teatro Presidente Alvear.)
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El Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín festeja los 30 años de su creación con un nuevo programa integrado por tres obras de coreógrafos argentinos. Mauricio Wainrot, director artístico de la compañía y principal coreógrafo, invitó a Carlos Casella y a Carlos Trunsky para conformar este tríptico que inicia las actividades de la temporada, esta vez en el Presidente Alvear.
«Movimiento Perpetuo» es una creación de Wainrot de 1994. Fue estrenada por la Hubbard Street Dance Chicago y recibió el Choo San Goh Choreographic Award 1993-94.
Sobre un puñado de composiciones interpretadas por la Penguin Café Orchestra, Wainrot creó un ballet musical lleno de ideas y movimiento. Es un burbujeante trabajo para lucimiento de un grupo de diez bailarines, que en distintas combinaciones (siete, dos, diez, etc.) presentan disímiles secuencias que muestran al hombre en perpetuo movimiento.
El grupo demostró la capacidad dancística de la compañía y su habitual preparación técnica. Embarcados en la alegría de hacer danza, el equipo se manifiesta con el placer que implica el desarrollo de los diseños de Wainrot, siempre originales y de extremas exigencias cinéticas. Un bello dúo masculino al promediar la obra muestra lo mejor del lenguaje del autor, apuntado a la sensualidad y la calidez del baile. Las luces de Eli Sirlin y los diseños escenográficos y de vestuario de Carlos Gallardo sumaron méritos a esta humorada poática. Un escalón por debajo se encuentran las otras dos obras que conforman el programa. «Amargo ceniza», de Trunsky reúne a un grupo de muchachas en una suerte de reunión o de sala de espera. La oportunidad da lugar a la expresión de sueños, sentimientos y deseos femeninos en estado de extrema excitación.
Más teatral que coreográfica, la obra tiene música de Ligeti tocada en vivo de manera impecable por Haydée Schvartz, quien participa desde el foso con algunas breves reflexiones. En cuanto a «Playback» es una pequeña obra que indaga en las relaciones humanas, como también lo hace «Amargo ceniza». Un grupo encerrado en un estudio de grabación da rienda suelta a sus necesidades de comunicación. Sensualidad y búsqueda sexual, muy a la manera de otras creaciones de Casella en «El descueve», con bailarines-actores en estado de neurosis, caracterizando el clima asfixiante de este ballet que recurre a algunos boleros y canciones (como «Siboney») en la construcción de un edificio donde la danza y el teatro interactúan constantemente.
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