Dieron el Princesa de Asturias a la performática Marina Abramovic

Espectáculos

La serbia Marina Abramovic, considerada por una parte de la crítica “icono de la perfomance”, obtuvo ayer el Premio Princesa de Asturias de las Artes en España.

La performática, cuyas bizarras presentaciones suelen dividir al

público, nació en 1946 en Belgrado, en lo que entonces era Yugoslavia, ha dedicado su trabajo a explorar “los límites del cuerpo y la mente a través de performances arriesgadas y complejas en una constante búsqueda de libertad individual”, según la nota de la Fundación Princesa de Asturias.

Para sus puestas en escena, a veces en el límite con el circo o con los viejos espectáculos de ilusionistas como el mago Houdini, Abramovic ayunó durante días, bailó hasta la extenuación, perdió la conciencia en medio del fuego o estuvo sentada más de 700 horas mirando a los ojos a quien quisiera estar frente a ella en “The Artist is Present”, presentada en el MoMa de Nueva York.

Tuvo como compañero de vida y de trabajo al artista alemán Uwe Laysiepen, Ulay, de quien se separó en 1988 después de que cada uno caminara más de 2.000 km. desde los extremos opuestos de la Gran Muralla China. Entre sus obras más mediáticas se encuentra “Balkan Baroque”, en la que se sentó sobre huesos de animales para lavarlos durante días, como señal de luto por la guerra de los Balcanes. Presentada en la Bienal de Venecia, le significó el León de Oro a la mejor artista.

En 2005 en el museo Guggenheim de Nueva York recreó en siete noches consecutivas los trabajos de artistas pioneros de la performance. “La abuela de la ‘performance’”, como ella misma se catalogó, sigue activa: en 2018 debutó como directora de escena operística en la Ópera de Flandes y en 2020 estrenó “Seven Deaths of Maria Callas”, un montaje en torno a la figura de la diva.

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