Dinámico cuento de hadas con elenco top

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«Stardust, el misterio de la estrella» («Stardust», EE.UU.G. Bretaña, 2007, habl. en inglés). Dir.: M. Vaughn. Int.: C. Danes, M. Pfeiffer, C. Cox, R. De Niro, R. Everett, P. O'Toole.

A diferencia de otras películas recientes de aventuras fantásticas, «Stardust» no necesita tomarse de manera solemne el universo imaginario que no deja de describir con todo el rigor visual y coherencia narrativa posibles. Es una mezcla de cuento de hadas revisitado, telenovela de hechizos psicodélicos y odisea romántica ingenua, provista de un punto de vista irónico perfectamente articulado para impedir que lo naif se vuelva meloso y poco entretenido.

Basado en una novela de Neil Gaiman, autor de comics legendarios como «Sandman», el argumento parte de la premisa de que en la Inglaterra del siglo XIX, un pueblo medio perdido en la campiña convive con un extraño muro construido para evitar que nadie cruce a una dimensión desconocida. Obviamente alguien cruza, de manera tal que luego de un largo y desconcertante prólogo un antihéroe medio tonto inicia un largo periplo para poder obsequiarle una estrella fugaz como regalo de cumpleaños de una beldad caprichosa de su pueblo.

La estrella fugaz es Claire Danes, que aparece en medio de un cráter sin entender que su aterrizaje es producto de la apuesta de un rey moribundo (Peter O'Toole) para lograr una sucesión al trono con todo tipo de intrigas entre sus herederos. Todos ellos son crueles e implacables, pero no tanto como la vieja bruja encarnada por Michelle Pfeiffer, que sólo piensa en arrancarle el corazón a la estrella para utilizarlo como elixir rejuvenecedor.

En realidad no tiene mucho sentido insistir en sintetizar la trama, un delirio bastante bien organizado que consigue relacionar a un pirata del aire -De Niro, pescador de relámpagos preocupado antes nada por mantener su reputación de bestia viril de los siete cielos- con un cuento de hadas como éste. Lo bueno de la película es que logra integrar todos sus excesos sin nunca perder de vista su tono irónico, ni tampoco salir de los límites del cine de género.

Productor de éxitos como «Snatch», el director Matthew Vaughn no se cree Terry-Gilliam ni nada parecido. Da la sensación de que se luce potenciando el trabajo de su equipo y elenco, empezando por la increíble villana Michelle Pfeiffer: su terrible bruja es el tipo de personaje desagradable e irredimible que sólo una actriz tan segura de su belleza como de su talento se atrevería a interpretar, lo que sería imposible sin el director adecuado detrás de la cámara.

Justamente, antes de volverse realmente famosa, Michelle Pfeiffer protagonizó «Ladyhawke, el hechizo del águila» de Richard Donner, especie de cuento de hadas y espadas y brujerías con algunas cosas en común con «Stardust», salvo la cualidad de combinar romance y humor negro sin que a nadie le tiemble el pulso.

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