Pero felizmente la aceitada dinámica actoral que han logrado
A medio camino entre el absurdo y la zoncera, conversan sobre los más diversos temas (gramática inglesa, libros, maestros hindúes, metereología, comidas, actrices, documentales) pero ni siquiera la fugaz mención de algunos de sus proyectos o supuestos conflictos amorosos puede con su desidia y falta de concentración. Su dinámica comunicacional resulta tan espasmódica como el acto de hacer zapping frente al televisor.
La banalidad y el olvido de este presente eterno echa por tierra cualquier tipo de valor trascendente. Pero, aun entre risas, porque el efecto de estas dislocadas conversaciones resulta cómico, hay quienes sentirán un pequeño escalofrío. Detrás de ese apacible
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