El prólogo ultraviolento con tablas de surf, olas gigantes, campos minados y persecuciones en hovercrafts es uno de los mejores en la historia de 007. Luego, la secuencia animada de títulos es una oscura, atrevida fantasía sadomasoquista con un 007 torturado en medio de una estética años '70 y fondo musical a cargo de Inmediatamente después, el amante del dry martini luce como un náufrago pelilargo y barbudo que, para colmo, termina siendo acusado de traidor al Servicio Secreto de su Majestad (lo quieren mandar al «centro de revaluación de agentes» de las islas «Falklands» (Malvinas), humillación a la que por supuesto se niega).
Pocos minutos después el clásico tema de Bond suena con ritmo tropical, debido a una curiosa visita del espía a Cuba. Siguen una lucha a capa y espada -de lo mejor que se ha hecho últimamente en la materia-, la seducción de una morocha y una rubia, Pierce Brosnan (der.) vuelve a ser James Bond en «Otro día para morir». En el centro, en breve participación, Madonna como la instructora de esgrima. un auto invisible, un palacio de hielo, villanos comunistas, las fantasías sexuales de la Señorita Monypeny, villanos karatecas horriblemente feos y la amenaza de una guerra nuclear que la CIA no piensa detener, pero Bond sí.
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