ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

6 de noviembre 2006 - 00:00

Divierten porque saben bailar

ver más
La troupe integrada por buenos bailarines de teatros oficiales y dirigida por Claudio González y Adrián Dellabora hace reír con audaces «reelaboraciones » de clásicos como «El lago de los cisnes», entre otros.
«Ballet con humor». Dir. art.: C. González y A. Dellabora. Coreografías de C. González sobre Drigo, Liszt y Tchaikovsky. (Centro Cultural Borges).

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

No existen demasiadas compañías en el mundo que cultiven el ballet humorístico. La troupe que comandan Claudio González y Adrián Dellabora es una de las pocas que hay en nuestro medio y la única con una larga trayectoria. Integrada por bailarines travestidos (Marcelo Torus, César Díaz, Daniel Longo, Armando Schettini, Daniel Negroni, Víctor A. Pacheco, Esteban Schenone y Adrián Seijas), con la única excepción del primer bailarín del Teatro Argentino de La Plata, el ruso Víctor Filimonov, que cumple con un rol masculino, todos pertenecen a esa compañía del teatro platense y al Colón de Buenos Aires.

El lenguaje del «Ballet con humor» es el gag cinematográfico, a través de situaciones ridículas o absurdas generadas habitualmente por la irrupción de personajes ajenos al mundo del ballet o por rencillas internas. El grupo de bailarines, de eficaz preparación técnica (de hecho, los diez bailan en compañías de danza oficiales) ha desarrollado, además, condiciones histriónicas, lo que les permite encarar secuencias de una comicidad desopilante como ocurre en la recreación de todo el segundo acto de «El lago de los cisnes». Ahí, Claudio González diseña desplazamientos que recuerdan los trazados originales de Lev Ivanov sobre música de Tchaikovsky, pero reinterpretados con mordacidad y deslizando una crítica bastante feroz de las rivalidades entre las bailarinas por un protagonismo que ya son legendarias.

La primera obra del programa, «Tocata para una cuerda y una con viento», apela a la comicidad directa y se concreta con la utilización del doble sentido en la manipulación de instrumentos musicales como el violín y la trompeta. En «Cinco mujeres y una bol...» se juega sobre la danza moderna del estilo Martha Graham, siempre en una relectura muy audaz y de eficacia cómica.

Luego del intervalo viene la versión sintética y alocada de «El lago de los cisnes», en la que el mago Von Rothbart del original se transforma en una maga de inspiración revisteril, mientras el conjunto de cisnes apela a todo para conquistar la mirada masculina de «Sigfrido», en una atmósfera enrarecida que invariablemente despierta carcajadas o sonrisas, según cuadre, en el asombrado espectador.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias