Dolor: el coronavirus se llevó a Luis Sepúlveda

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Su obra más famosa, "Un viejo que leía novelas de amor", se tradujo a 35 idiomas.

Madrid - El escritor chileno Luis Sepúlveda, que se exilió durante la dictadura d Augusto Pinochet, murió ayer en España a los 70 años después de mes y medio hospitalizado por el coronavirus, informó su editorial, Tusquets. “Excelente escritor y luchador incansable. Te echaremos de menos”, añadió la editorial en su cuenta de Twitter. Desde finales de febrero, el autor había estado ingresado en el Hospital Universitario Central de Asturias, donde residía desde hace más de 20 años. Al volver de un festival literario en el norte de Portugal, Sepúlveda había desarrollado los síntomas propios de la Covid-19 y se convirtió en la primera persona en esa región en haber dado positivo por esta enfermedad que ya causó en España más de 19.000 fallecidos. Los últimos reportes en la prensa local, alrededor del 10 de marzo, señalaban que el escritor se hallaba en estado crítico y, desde entonces, no se supo más sobre su salud por deseo expreso de la familia. La prensa española también había informado del ingreso hospitalario de su pareja, la poeta chilena Carmen Yáñez. Pero ella, a diferencia de su esposo, pudo superar la enfermedad. Nacido en octubre de 1949 en Ovalla, al norte de Santiago, Sepúlveda militó desde temprana edad en las juventudes comunistas y después en grupos socialistas, lo que supuso su detención en 1973 bajo la dictadura de Augusto Pinochet. Durante el gobierno de Salvador Allende había colaborado con el ministerio de Cultura, y una de sus tareas fue la edición de una colección de libros a precios populares.

Después de un período convulso, alternando dos estancias en prisión, otra de arresto domiciliario y casi un año de huida en la clandestinidad, en 1977 consiguió salir de Chile, donde no volvería a instalarse. Radicado en Europa desde los años 80, tras un periplo por Latinoamérica, Sepúlveda alcanzó el éxito como autor de una veintena de novelas, además de crónicas, relatos y fábulas entre los que destaca “Un viejo que leía novelas de amor”. Esta historia, llevada al cine por el australiano-holandés Rolf de Heer, nació de su estancia con los indios shuar en la región amazónica de Ecuador y se convertiría en su gran “best-seller”, adaptado a 35 idiomas distintos. “Recorrió desde muy joven casi todos los territorios posibles de la geografía y las utopías, y de esa vida inquieta supo dar cuenta, como dotadísimo narrador de historias, en apasionantes relatos y novelas”, lo define Tusquets en su comunicado.

Gran parte de sus obras se inspiran en esos viajes, como la crónica “Patagonia Exprés” y “Mundo de fin de mundos”. También publicó el compendio de artículos “La locura de Pinochet” y las novelas “La sombra de lo que fuimos”, donde también recrea esos años oscuros de la historia chilena, y “Sangre de torero”.

En Europa, se le concedió el doctorado honoris causa de las universidades de Toulon (Francia) y Urbino (Italia), y el título de Caballero de las Artes y las Letras de la República Francesa.

Recibió, además, el premio Rómulo Gallegos (1978). Su aclamada novela “Un viejo que leía novelas de amor” fue traducida a numerosos idiomas, con ventas millonarias, y fue llevada al cine con guión del mismo Sepúlveda, dirección de Rolf de Heer, y con Richard Dreyfuss como protagonista.

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