La obra sigue los lineamientos de la comedia inglesa del absurdo, un género al que
Por otra parte, la habilidad de
Como directora,
El descubrimiento de una supuesta cámara oculta que los involucra a todos en una suerte de reality show da pie a una de las escenas más divertidas de la obra. Pero, ésta se vuelve algo pretenciosa cuando la autora, en lugar de confiar en la efectividad de estos vigorosos pasos de comedia insiste en resaltar la metáfora político-social.
Por otra parte, la estrafalaria escena final, un delirio colectivo que deriva en el nacimiento de un extraño ser (símbolo, quizás, de esta etapa involutiva a la que parece encaminarse nuestro país) no hace más que atentar contra la coherencia interna de la obra, dejando en el camino otros ricos conflictos sin desarrollar.