Hay algunos pocos cuadros musicales logrados, especialmente los grupales, son un hallazgo los cuerpos fantasmagóricos que acosan al protagonista, trabajados en el lenguaje del teatro negro. Es un acierto la división escenográfica en tres espacios y original -especialmente por el tratamiento interpretativo-el cuadro del juicio final.
Fue interesante la idea de trabajar alrededor de tres etapas en la vida del ídolo -la niñez y la primera juventud en Villa Fiorito, la adultez y una fantaseada vejez-; la escenografía y las luces de
Sólo en algunos momentos -las murgas, la melodía que canta
Así, quedan totalmente desaprovechados dos buenos actores como
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