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21 de mayo 2008 - 00:00

El Holocausto desde perspectiva diferente

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John Boyne «El niño con el pijama de rayas» (Barcelona, Salamandra, 2008, 219 págs.)

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Bruno, un chico de nueve años, al regresar a su casa encuentra que su familia está de mudanza. Luego que se marcha una rubia que vino a despedirlos, y que la semana anterior había estado cenando allí con «el Furias», el gran jefe de su padre, la madre le explica que por un ascenso que recibió su padre, pasó a ser Comandante, deberán dejar Berlín. Ralph, el padre, es un alto oficial de las SS, y lo han destinado a conducir un campo en Polonia, en Auschwitz. Ahí el lector comenzará a sospechar que la rubia era Eva Braun, y «el Furias» Adolf Hitler.

Ese es el punto de arranque de una novela que el irlandés John Boyne pensó que serviría para que los adolescentes tuvieran una idea emotiva de lo ocurrido en el Holocausto, y el boca a boca ha instalado como novela para todo tipo de lectores, en un best seller traducido ya a cuarenta lenguas, vendido más de 800 mil ejemplares sólo en español, y se ha convertido en una película producida por Miramax y dirigida por Mark Herman.

Al llegar a Auschwitz, detrás de una cerca, Bruno descubre un chico de su misma edad, con la cabeza rapada, un permanente pijama a rayas y un brazalete con una estrella amarilla. Pronto el hijo del nazi y Shamuel, el chico judío, se harán amigos. Un día Bruno se encapricha en pasar del otro lado de la cerca para estar con su nuevo amigo, justo cuando lo han rapado porque tenía piojos. A partir de ahí se desencadena un final que los editores piden no revelar y el autor sostiene que lo ha planeado como metafórico -«el lector acaso descubra que alambradas como aquellas hay por todo el mundo»-, y se permite el sarcasmo de concluir diciendo: «toda esta tragedia pasó hace mucho, mucho tiempo, y nunca podría volver a pasar nada parecido. Hoy en día, no». La llamada «Literatura del Holocausto», si bien ha dado grandes textos de Primo Levi, David Grossmanm, Charlotte Delbo y Jorge Semprún, la obra maestra es «Sin destino» de Imre Kertész. Dentro el estilo de «El niño con el pijama de rayas» se podría colocar la notable novela «El Lector» de Bernhard Schlink, que tiene un estímulo a la reflexión mas potente. Muchos críticos han comparado ésta novela con «La vida es bella» de Roberto Begnini, pero en esta historia por momentos deckensiana, a pesar de estar marcada por la ingenuidad, no hay lugar para el humor ni para la ternura sacrificial, el drama aquí es tragedia y no hay quien se salve.

Boyne alcanza su cometido narrativo a partirde una invención que le permite fabular, la del hijo de un nazi capaz de relacionarse con un judío en Auschwitz, para ello deja de lado que allí era imposible superar el control de los guardianes y mostrar el adoctrinamiento que recibían los hijos de los dirigentes nazis, algo que detalló con precisión Guido Knopp en «Los niños de Hitler».

M.S.

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