Con el mismo profesionalismo, el mismo carisma y casi el mismo repertorio, Luis Miguel volvió a conseguir lo que muy pocos: llenar tres veces el estadio de Vélez.
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Llenar tres estadios como el de Vélez no es una empresa fácil para nadie; y por cierto son poquísimos en todo el mundo los que pueden darse ese lujo. El mexicano, por cierto, es uno de ellos. Así, bajo hermosos cielos nocturnos de primavera, inició su serie de recitales argentinos (hará dos funciones en Córdoba y luego viajará a Chile) y cumplió con lo que sus fans estaban esperando. Respaldado por una orquesta internacional, cuyas caras y nombres no le interesan a nadie, pasó por distintas épocas de su carrera. Hizo dos cambios de ropa pasando del negro al blanco. Hubo boleros:
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